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Por qué el modelo K está agotado

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La economía ya no responde como a Cristina Fernández de Kirchner le gustaría: hay déficit fiscal, inflación, caída de actividad, problemas cambiarios y cada vez menos reservas. ¿Cómo se llegó a esta situación?.

Si bien el Gobierno sigue insistiendo en que el modelo kirchnerista goza de buena salud y los argentinos somos cada vez más libres al pagar la deuda, la realidad es que el modelo está haciendo agua por todos lados. Pidiendo disculpas a mis amigos keynesianos, diría que hoy se empieza a pagar el costo del keynesianismo aplicado desde 2002, aunque, a decir verdad, si Keynes estuviera vivo, dudo que aprobara las barbaridades económicas que se han llegado a hacer.

¿En qué consistió el famoso modelo desde 2002 hasta la fecha? Cuando en ese año, Eduardo Duhalde salió torpemente de la convertibilidad, la economía argentina estaba prácticamente paralizada. La utilización de la capacidad instalada del sector industrial en enero de 2002 era del 48,2% (lo que quiere decir, en forma simple, que si el sector industrial en su conjunto podía producir 100 unidades, sólo estaba produciendo 48,2). Obviamente que ése era el promedio, ya que había sectores como la industria automotriz que utilizaba solo el 6,8% de su capacidad de producción, mientras que la industria textil estaba en el 26,5% y así podríamos seguir con el resto de los sectores.

Con un dólar caro inicialmente y salarios en dólares muy bajos, la sustitución de importaciones se produjo en forma inmediata. Al mismo tiempo, el Gobierno, luego de la confiscación de los depósitos, podía emitir moneda a un ritmo del 45% anual sin caer en la hiperinflación ya que la oferta de bienes podía crecer rápidamente con solo pasarle el plumero a las máquinas que estaban paradas y poniendo un poco de capital de trabajo para comprar insumos y contratar mano de obra. Cabe agregar que justo a mediados de 2002 comenzó a subir la soja, lo cual fue un alivio para la economía porque en ese momento empezó el viento de cola. Digamos que Fernando de la Rúa tuvo la desgracia de que el viento de cola empezara 6 meses después de su caída o, mejor dicho, de que lo cayeran.

Adicionalmente, al pesificarse los depósitos y canjearlos por bonos, se evitó la hiperinflación. Recuerde el lector que en esos años los jueces emitían los amparos y la gente iba a los bancos a retirar sus dólares o los pesos para poder comprar los dólares con la orden judicial.

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