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Scalerandi: “El campo es un modo de vida y al final primará su idea”

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El ministro de Agricultura de Córdoba dijo que “no se entiende” por qué el Gobierno nacional implementa medidas en contra del trigo. Criticó duramente la falta de homologación de la declaración de emergencia En el marco de su visita a Río Cuarto por la inauguración de la Exposición Rural, el ministro de Agricultura, Ganadería y Alimentos de Córdoba, Néstor Scalerandi, manifestó que el Gobierno nacional quiere desconocer la actividad del hombre de campo. “Y esto no debe considerarse como un trabajo o una empresa. Es un modo de vida. Y como tal, al final primará su idea”, enfatizó. En diálogo con Tranquera Abierta en el premiado stand de PUNTAL, Scalerandi dijo que no entiende por qué se ha tratado tan mal al productor triguero. “Si hubiera habido alguna política de apoyo, este año tendríamos trigo hasta arriba del techo”, graficó. Scalerandi no ahorró elogios para referirse a la Exposición. “Está muy buena. Están casi todos los sectores vinculados al quehacer agropecuario y es una muestra muy bien organizada, muy prolijita, muy ordenada. “Funda-mentalmente, lo que noto que hay en el ambiente, mucho optimismo, a pesar de las trabas que se les ponen con políticas no muy claras”, afirmó. -Y luego de una sequía tremenda. -Así es. El otro día, cuando hacíamos el análisis de la caída de la producción granaria en la cosecha 2011-2012, veíamos que en Río Cuarto cayó muchísimo porque fue uno de los departamentos más golpeados. Se perdió el 52% en el maíz, según nuestros cálculos, y 46% en la soja. Sin embargo, uno camina por la exposición y con esta lluvia es como un grito de esperanza porque uno dice: “Pucha, el productor no se queda quieto”. -Siempre produce. -Y eso es lo que no entienden los políticos de nivel nacional, que el ser productor agropecuario, no es una actividad, no es un trabajo, no es una empresa: es un modo de vida. Entonces pelear contra los modos de vida es imposible. Entonces yo creo que a pesar de las políticas que haya erradas intencionalmente o no, vinculadas al campo- a la larga va a primar la idea del campo. -Ante esta situación, qué puede hacer un ministerio provincial? -Muy poco, fundamentalmente porque no se entiende por qué aplican esas políticas. Yo he pedido explicaciones en distintos niveles del gobierno nacional por qué esas políticas contra el trigo. Si este año hubiéramos tenido políticas claras, tendríamos trigo hasta arriba del techo de nuestras casas. Con esta lluvia, tendríamos producción record. Y lo mismo vamos a tener una producción relativamente interesante, pero por las grandes lluvias pero no por el esfuerzo que el productor le hubiera querido poner. Y esto de no impulsar que siembre trigo para recuperar parte del gasto también influye en la conservación de los suelos, porque se recurre al monocultivo. Y al no haber rotación, al no haber gramíneas en el medio, se deterioran los suelos y terminan siendo pérdidas de un valor fundamental como es la naturaleza. -Están con las manos atadas, entonces. -Más que eso. Nosotros sacamos en tiempo y forma y delante de todas las comisiones de emergencia nacional, la emergencia hídrica. Y el ministro Yahuar nos felicitó en enero, porque éramos la única provincia que habíamos presentado todo y bien. Eso fue en enero y estamos en septiembre y no tenemos nada. Uno se pregunta: ¿Y qué hace, se rasca?. No, no me rasqué. Llamé por teléfono, y nada. Con el conflicto tambero también llamé por teléfono, y nada. Tuve que mandar una carta documento porque no me contestaban el teléfono. Había zonas en que la cosa estaba muy peligrosa, que podía terminar mal. En Morteros hubo detenidos, en James Craik también me dijeron que hubo pelea y el gobierno nacional “vivía en la nube de Ubeda”, como decía este famoso político catamarqueño. Entonces hoy tenemos mucho más desgaste llamando a Buenos Aires para que nos resuelvan algo, que los trámites internos nuestros. Pero debo reconocer que hay funcionarios que realmente quieren hacer las cosas, pero no tienen suficiente poder, en alguna parte hay un cuello de botella muy finito. -Con ese escaso margen de maniobra, ¿cómo hacer algo por el campo? -Hay muchísimo por hacer: Por ejemplo, estamos regularizando el tema de papeles, usos y costumbres. Por ejemplo el tema del “fraccionamiento” rural. Cuando en una familia fallece el padre y quedan los deudos, les imponen un trámite imposible para poder tener su propio título, su propia escritura, porque les piden hasta el análisis del adn del padre, la madre y todos sus santos. Con la resolución que se publicaría en estos días, hemos dado un paso adelante luego de haber de-mostrado que el viejo concepto de unidad económica vinculado solamente con la extensión de la tierra, no corre más. Hoy 3 ha en Río Cuarto creo que hay un tambo de 60 vacas que trabaja en una hectárea y media. Es decir, con todos los adelantos genéticos, biológicos, químicos, técnicos y fundamentalmente con el invento del silo bolsa, se acabó la extensión. -Se achican los límites. -Cualquier persona puede hoy fraccionar su campo, si es para una actividad intensiva agropecuaria, hasta un mínimo con 5 hectáreas. Si es menos, tiene que demostrar la viabilidad del proyecto con un ingeniero agrónomo  o con un veterinario. Pero con 5 hectáreas en actividades intensivas corre el fraccionamiento y puede vivir una familia. En el caso de la agricultura extensiva pusimos 15 hectáreas; en el caso de la ganadería pusimos 30 hectáreas, siempre con mejoras, y sin mejoras, 100 hectáreas, y entendemos que eso va a facilitar mucho y va a regularizar los títulos. -Todo un avance. -Así es. Otra cosa que estamos tratando de lograr es que el productor pueda conectarse a los gasoductos que pasan por su campo, para industrializar su producción generando valor agregado. También trabajamos en materia crediticia, en este caso para la vivienda agropecuaria con plazos a 20 o 30 años. Comenzaremos probando con 150 casas con financiamiento del Banco de Córdoba. En el final del diálogo, Néstor Scalerandi mencionó también el problema de los agroquímicos, tema sobre el que están trabajando con talleres de capacitación por los chicos y con los docentes, y con el control de la triquinosis en porcinos, que es una enfermedad bíblica que lamentablemente sigue causando muertes. “Insistimos en que cuando se faene un animal se recurra a la agencia más cercana del INTA para hacer un análisis sobre el mal. Nos es muy caro y se soluciona un gravísimo problema”, concluyó.

Jorge Vicario [email protected]

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