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Con calor y viento, los cultivos están aguantando con lo justo

Ya no queda agua de reserva en el suelo y los pronósticos indican que en los próximos días las lluvias más abundantes seguirán dándose en el norte del área agrícola. Gran variedad de situaciones
El informe agroclimático de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires pronostica calor y lluvias abundantes en el norte del área agrícola, en el sur de Córdoba habría que conformarse con precipitaciones modestas.
En el informe semanal que elabora el especialista Eduardo Sierra se expresó que la situación climática se presentará con vientos del sector norte, que incrementarán significativamente la temperatura. Estos vientos provocarán precipitaciones abundantes sobre el noroeste y el extremo nordeste del área agrícola, mientras que el sudoeste y la mayor parte del este registrarán valores moderados a escasos:
La mayor parte del NOA, el oeste de la Región del Chaco, la mayor parte de Cuyo, la mayor parte de Misiones, la parte norte de Córdoba, el oeste de Santa Fe, el oeste de La Pampa y el sudeste del Paraguay, observarán precipitaciones abundantes a muy abundantes (25 a más de 100 mm) con focos de tormentas severas, con riesgo de granizo, vientos y aguaceros torrenciales.
La mayor parte del Paraguay, la mayor parte de la Región del Chaco, la mayor parte de la Mesopotamia, la mayor parte de la Región Pampeana y la mayor parte del Uruguay, observarán precipitaciones escasas (menos de 10 mm), con focos de valores moderados (más de 10 mm).
Según se desprende del mapa de la perspectiva climática elaborado por la Bolsa de Cereales, para el sur de Córdoba se esperan no más de 25 mm, salvo algunos casos puntuales, en la zona serrana, donde podrían caer de 25 a 50 mm.
A mediados de la semana próxima se produciría una entrada de vientos del sector sur, provocando un moderado descenso de la temperatura.

Verano complicado

Para el doctor Eduardo Seiler, especialista de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad Nacional de Río Cuarto, la lluvia es sumamente necesaria para los cultivos de la zona, que vienen de casi dos meses con escaso de aporte de agua a los suelos.
Seiler destacó que esta campaña volvió a ser atípica para lo que venía ocurriendo en Río Cuarto. “Tuvimos una primavera con buena disponibilidad de agua, ya que septiembre, octubre y noviembre fueron meses supernumerarios en cuanto a la cantidad de lluvia, muy por encima del promedio, situación que permitía fundamentar que íbamos a tener un año Niño. Pero finalmente esas condiciones de Niño se estabilizaron en neutro y esa gran disponibilidad de agua comenzó a disminuir y se hizo notable en diciembre y enero”, afirmó.
En realidad, explicó, diciembre no fue tan duro en materia de lluvias, ya que en Río Cuarto cayeron 100 mm contra los 130 que deberíamos tener de acuerdo con los promedios históricos. “De todas maneras, quiero hacer la salvedad de que si bien tuvimos muchos días de lluvia, éstas fueron de bajos milimetrajes y con las temperaturas altas que hemos tenido, pasan a ser lluvias muy poco eficientes para los cultivos. Enero, en cambio, fue un mes mucho más reducido en lluvias, con nada más que 70 mm y de a pocos milímetros”.
Ese panorama mezquino en lluvias se mantuvo en los primeros días febrero y, según consideró Seiler, seguiría así, al menos hasta la semana próxima.
De todas maneras, el especialista manifestó que el aporte de las lluvias de primavera fue muy significativo y logró un buen almacenaje de agua en los suelos, situación que permite que haya lotes en buenas condiciones junto a otros que apenas están sobreviviendo. “En general, yo diría que la mayoría están en un estado aceptable, dependiendo fundamentalmente de la fecha de siembra, ya que hay una variabilidad en este sentido. En algunos lugares donde ya se está probando hacer la cosecha por las cabeceras. No sé si lo que vi es el comienzo de la cosecha o estaban limpiando las cabeceras, pero lo cierto es que hay maíces de primera que se sembraron muy temprano y ya cerraron su ciclo y están casi a punto la recolección. Pero también hay muchos lotes donde el cultivo recién está llenando el grano”.
En cuanto al milimetraje, el doctor Seiler expresó que los pronósticos coinciden en que las lluvias serán normales, sólo que habrá qué ver con qué frecuencia e intensidad, ocurren.
El problema, explicó, es que con tantos días de sol y bajas lluvias, los suelos han agotado prácticamente sus reservas de humedad y están sin agua útil, que sea fácilmente aprovechable por los cultivos. “Los cultivos usan lo poco que pueden absorber para mantenerse y no continúen marchitándose”, precisó.
La situación se grafica claramente en el mapa de reserva de agua útil en el suelo, en donde prácticamente toda la provincia de Córdoba se muestra en color rojo, indicando una reserva nula de agua disponible para los cultivos.
Con el calor y los vientos, entonces, el cuadro termina de completarse porque se acelera el proceso de evaporación de la poco agua que queda o de las lluvias de escaso milimetraje que vienen ocurriendo. “Y en esto, el viento norte juega un doble rol, de costo – beneficio, mientras aceleran la evaporación, son los mismos vientos que pueden traer algún frente de tormenta con lluvias”.
“Es por eso que nos están haciendo falta precipitaciones importantes, con muchos más milímetros que las que están ocurriendo hasta ahora, que no aportan nada a los cultivos. Es de esperar que las lluvias que no se dieron en enero, se trasladen a febrero que, como sabemos, es un mes tradicionalmente poco llovedor. Pero ahora son sumamente necesarias para terminar el ciclo de algunos cultivos y para apurar el llenado de otros. Hay sojas que están saliendo de la floración y empezando con el llenado de granos, y necesitan agua en forma urgente. Lamentablemente, mirando los pronósticos de corto plazo, esas tormentas importantes no están visibles en los próximos días”, concluyó.

Jorge Vicario
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