La disminución del peso de faena de hembras generó una polémica

La decisión del secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, es apoyada por los productores, que venían reclamando la eliminación de ese límite. La oposición es mayor entre los feedloteros y los frigoríficos exportadores

La Secretaría de Agroindustria de la Nación redujo esta semana el peso mínimo exigido para la faena de animales bovinos hembras en 25 kilogramos peso res con hueso y lo llevó hasta los 140 kilogramos, al tiempo que dejó sin cambios el peso exigido para los animales machos, en 165 kilogramos peso res con hueso.

Esta medida venía siendo reclamada por el ruralismo, a través de sus entidades nacionales, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y la Sociedad Rural Argentina, que en realidad pedían la eliminación del peso mínimo de faena para machos y hembras, pero que lo mismo consideran positiva esta reducción para las hembras, por considerar que el sistema igualitario era injusto porque el engorde de las hembras es más difícil y costo de lograr, que el de los machos.

Paradójicamente, la decisión generó una división en la industria cárnica, donde Ciccra cuestiona la medida por considerarla “irresponsable” porque favorecería la liquidación de vientres, mientras que Fiffra la apoya y dice que contribuye a eliminar la competencia ilegal que generaba la faena clandestina de hembras livianas.

La medida oficial reduce el peso exigido mínimo del animal vivo a la hora de ser faenado de 300 kilogramos a 250 kilogramos, diferencia que explicaría un rendimiento en gancho de 140 kilogramos para la res con hueso.

Al argumentar la decisión, la cartera agroindustrial dijo que “la reglamentación considera que la producción ganadera, por razones biológicas, en la conversión de alimentos a carne es menos eficiente en las hembras que en los machos” y que esta característica “hace imprescindible en el engorde de hembras cumplir con ciertas prácticas productivas y de alimentación sin las cuales se producen inadecuadas relaciones músculo/grasa”.

Asimismo, agregó que esas prácticas “introducen un costo adicional en la producción de hembras en relación a la de los machos”.

Fuentes de Agroindustria consideraron que esta decisión “no afecta la producción global de carnes” y que generará “una mejora en la rentabilidad por mejor aprovechamiento de la eficiencia de conversión y una disminución de la necesidad de traslados de hacienda en diversas zonas ganaderas”.

El secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, sostuvo que “hay zonas de la Argentina que por la manera del sistema productivo hacen inviable la terminación de las hembras en los tiempos y manejos productivos de los machos para alcanzar el mismo peso. Es por ello que fue pertinente esta medida, para que la producción de hembras encuentre oportunidades de abastecimiento de los mercados en condiciones económicas razonables”.

El presidente de CRA, Dardo Chiesa, manifestó su satisfacción, aunque no completa. “Estamos de acuerdo, pero pedimos la eliminación total de la limitante para machos y hembras. Hay que hacer rentable terminar animales más pesados”, señaló.

La Sociedad Rural (SRA), por su parte, destacó que “la disminución del peso mínimo se encuentra en el camino correcto porque le permite al criador percibir un mejor precio”, aunque enseguida aclaró que “abogamos por la ausencia total de restricciones”.

Industria dividida

Con una posición contraria, en la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra) calificaron a la resolución de “irresponsable”.

“Con una faena de hembras del 48% en febrero, luego de cinco meses de faenas por encima del 45%, la liquidación de vientres ya es un hecho. En este contexto y sin consulta con todos los actores de la cadena, parece temerario y hasta irresponsable que la Agroindustria resuelva bajar el peso de faena de hembras”, advirtió Ciccra en un comunicado, emitido mientras su presidente, Miguel Schiaritti, se encuentra en Japón, acompañando a una misión del IPCVA.

La medida, aseguró, sirve “para que algunos, muy pocos, hagan un negocio financiero con la vaquillona cada vez más liviana a expensas del resto de la cadena”.

También el presidente del IPCVA, Ulises Forte, expresó su posición personal contraria a la medida. “Se favorece el ternericidio”, expresó, en declaraciones reproducidas por el portal LaPolíticaOnLIne. “Esto es un triunfo de los que pretenden convertir a la producción en un negocio financiero”, indicó. “Hay una feliz coincidencia: a 13 años del cierre de exportaciones de carne, Etchevehere firmó el certificado de defunción del ternero”, agregó Forte. Posición que es compartida por el Consorcio ABC de frigoríficos exportadores, por entender que se deja de alentar la producción de animales pesados.

Desde la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales de la Argentina (Fifra), en cambio, su vicepresidente, Daniel Urcía, en diálogo con Tranquera Abierta consideró que la disminución del peso mínimo de faena es una buena medida, porque “da respuesta a una realidad”, que es que el engorde de la hembra es ineficiente frente al engorde del macho, y “eso representa plata que pierde el criador” y porque así beneficia indirectamente a los criadores de hacienda. “Cuando el año pasado se ‘abrió una ventanita’ donde se permitía faenar más liviano, por la sequía, la faena total de hembras fue inferior a las de 2013, 2015 y 2017, así que menor peso mínimo no significa que más hembras van a ir a faena”.

“Entonces la medida del secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, termina con una situación inequitativa que sólo es resistida por los feedloteros, que están acostumbrados a cazar en el zoológico, que son fundamentalmente los que dan servicio de hotelería en la provincia de Buenos Aires. A ellos no les importa ser ineficientes en el engorde porque al capital lo pone el dueño de los animales”, alertó.

Explicó además que el peso igualitario para machos y hembras generaba una competencia desleal por parte de frigoríficos que faenaban ilegalmente las hembras con pesos por debajo del permitido. “Los frigoríficos que cumplían con la normativa se privaban de comprar esas hembras livianas, mientras que los ‘truchos’ las compraban baratas y las faenaban sin problemas”, concluyó.

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