Producción sostenible: hoy es el Día de la Conservación del Suelo

La provincia espera cerrar la segunda mejor campaña de la historia con cerca de 40 millones de toneladas de granos. Hay 8 millones de hectáreas con fines productivos y el desafío es potenciar los rendimientos y evitar que el suelo, el principal recurso con el que se cuenta, se deteriore.

 

Que la producción agropecuaria es uno de los principales motores de la economía provincial (y nacional), es un hecho demostrable con tan solo ofrecer un par de datos: Córdoba espera en pocas semanas un cierre de cosecha de aproximadamente 40 millones de toneladas de granos, lo que la ubicaría como la segunda mejor campaña de la historia.

Con una superficie de uso que prácticamente llegó a su techo (8 millones de hectáreas se utilizan actualmente con fines productivos), el desafío para el futuro mediato e inmediato es potenciar los rendimientos, y evitar que el principal recurso con el que se cuenta se deteriore: el suelo.

Para ello, se necesita de políticas de estado que aborden la problemática, y de productores comprometidos con la sostenibilidad y el cuidado de la tierra. Cada 7 de julio, se celebra el Día de la Conservación del Suelo, decretado en 1963 por la Presidencia de la Nación Argentina en reconocimiento al doctor Hugh Bennett, pionero en la disciplina.

La provincia de Córdoba es pionera en el país en la forma y metodología para el abordaje de la problemática. Desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería, a través de la Dirección de Conservación de Suelos y Manejo de Aguas, se estableció un esquema que tiene como uno de sus principales ejes la articulación entre el Estado y los propios productores agropecuarios.

 

La conservación de suelos en números

 

A través de apoyo técnico a institucional, con la entrega de aportes económicos y de maquinaria pesada para el desarrollo de las tareas, son 36 los consorcios creados hasta el momento en todo el territorio cordobés, integrados por hombres y mujeres de campo. Con una cobertura de acción que se acerca a las 2 millones de hectáreas, más de 220 mil ya están totalmente sistematizadas, con la construcción de terrazas y microembalses de regulación de excedentes, y planes prediales trazados sobre la cuenca.

Más de 500 productores forman parte de los consorcios, y solo para dar números de 2019, la cartera agropecuaria entregó 33 máquinas para seguir con las acciones de equipamiento que comenzaron hace varios años; esa cifra incluye tractores, palas en tándem, niveladoras de arrastre y terraceadoras, entre otros implementos. Además, se suman los aportes para su funcionamiento administrativo.

 

La importancia de las tareas de conservación

 

Un trabajo elaborado por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), estima que cada año la erosión hídrica se lleva 4,17 toneladas de suelo por hectárea en nuestra provincia. Esto equivale a una pérdida de suelo superficial de unos 0,38 milímetros anuales.

El relevamiento incluye una tabla con los datos de cada provincia: Córdoba está 15° sobre el total de jurisdicciones en que se divide la Nación (no se incluye a Capital Federal). “Las provincias con mayor tasa de erosión hídrica actual son Neuquén, Misiones y Santa Cruz. En el caso de Neuquén, la tasa media de 22,8 toneladas por hectárea al año equivalen a una pérdida de una capa de aproximadamente dos milímetros de suelo por año. Las provincias con menores tasas son La Pampa, Formosa y Santiago del Estero”, resume el informe.

El guarismo de Córdoba es superior a los de Santa Fe (1,79 toneladas) y Buenos Aires (2,95), pero inferior a la tasa media de erosión hídrica para todo el territorio nacional, que se ubica en 6,2 toneladas por hectárea al año. Es decir, una pérdida de aproximadamente medio milímetro de suelo en cada ejercicio. “Dado que la superficie de la República Argentina es de aproximadamente 278 millones de hectáreas, dicha tasa equivaldría a una pérdida de 1.725 millones de toneladas o 1.490 millones de metros cúbicos de suelo por año”, precisa el estudio.

 

Consecuencias

 

Para los investigadores del Inta, “la consecuencia inmediata de la erosión del suelo es una disminución de la productividad agrícola, debido a la pérdida de materia orgánica y nutrientes, a su deterioro físico, a la pérdida de profundidad y, en casos extremos, a la pérdida total del suelo”.

En ese contexto, el trabajo realiza una aproximación a la pérdida económica, proyectando qué impacto tiene la erosión en los rindes, en base a un estudio realizado en el año 2000. Se calculó que las pérdidas son de 95 kilos por hectárea de soja (por cada centímetro de suelo perdido), de 273 kilos para maíz, y de 71 kilos para trigo.

Multiplicado por la superficie sembrada en 2015/16 para cada grano, son 61.230 toneladas perdidas de soja, 48.150 de maíz y 18.550 de trigo; que a valores de mercado significan 30 millones de dólares: 20,82 millones, 6,26 millones y 2,78 millones, respectivamente. Y todo esto, sin contar, los daños provocados por las escorrentías en la infraestructura, como caminos, canales y otras obras civiles.

“El futuro próximo del trabajo en conservación de suelos, está en los Consorcios de Gestión Integrada de Cuencas. Esa es la visión y ese es el objetivo, un abordaje integral de las zonas afectadas, para que los esfuerzos que hoy realizan por separado los consorcios camineros, canaleros y de conservación, tengan una directriz común”, expresó el ministro de Agricultura y Ganadería, Sergio Busso.

 

Fuente: Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Provincia

 

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