Claroscuros en el horizonte del feedlot

“El resultado económico del feedlot venía bien hasta antes de las PASO: se compraban terneras livianas a 60 pesos por kilo, el maíz tenía un precio razonable y las terneras gordas se vendían a 65 pesos por kilo. Esa ecuación arrojaba números interesantes, que impulsaron a muchos engordadores a corral aumentar la cantidad de hacienda encerrada”, afirma el consultor Juan Pablo Russi.

“Tras las elecciones primarias aumentó el maíz por la devaluación y se incrementó rápidamente el precio de terneros y terneras por el fin de la zafra, lo que complicó en los resultados del engorde”, agrega. En pocos días el maíz pasó de 6000 a 7000 pesos por tonelada y el ternero subió de 60 a 68 pesos por kilo. Entonces, “quién vendió los terneros del primer ciclo de engorde tuvo un buen resultado en pesos, pero enfrenta al problema de volver a entrar al negocio con terneros y alimento más caros”, añade.

Futuro

De cara al futuro, Russi observa que muchos feedloteros hicieron una pausa y están viendo cómo evolucionan los acontecimientos para tomar decisiones en la empresa. Por un lado, especulan que si el próximo Gobierno aumenta las retenciones del maíz, bajará el precio, lo que favorecerá al engorde a corral y al tambo. En ese escenario, es probable que disminuyan las presiones bajistas sobre el precio que reciben los criadores. Por otro lado, en Nebraska, Kansas, Ohio y otros Estados la cosecha será muy inferior a la del año pasado por siembra tardía, emergencia despareja y enmalezamiento. Una vez que esa situación se sincere, resultaría un factor alcista sobre los precios internacionales del cereal. Las cuentas del feedlot del segundo semestre, entonces, dependerán de la evolución de los precios del maíz, del ternero y del novillo gordo, y del tratamiento que reciba el campo de parte del nuevo gobierno.

 

Carlos Marin Moreno para LA NACIÓN

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