
Sería insensato que un paciente que recibe los resultados de un chequeo no preste atención a lo que salió bien. Necesita seguir haciendo lo que hace para que los resultados sean buenos. Más insensato aún sería prestar atención sólo a lo que resultó bien e ignorar las alertas. Es lo que hizo la presidenta Cristina Kirchner con el informe del Banco Mundial que citó el sábado, en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso.
La Presidenta pareció no reparar en que ese trabajo da muy malos indicadores para el país en materia de educación, por detrás de países a los que solía superar por mucho, y dice que el aumento del gasto público ha hecho poco, no sólo en la Argentina, para reducir las desigualdades.
Más que una felicitación al país, como lo presentó la Presidenta, parece más bien una lista de buenas pistas acerca de las urgentes y necesarias reformas de programas muy costosos de gasto social que tienen resultados, en muchos casos, poco satisfactorios.
El estudio se titula «Ganancias sociales en la balanza. Un desafío de política fiscal para América latina y el Caribe», y no sólo celebra, como dijo Cristina Kirchner, que en la región del Cono Sur sea donde más se redujo la pobreza hasta 2012. También advierte acerca de los peligros que corren esas mejoras ante el bajo crecimiento económico en la región, que prevé en no más de 1,7% para este año.
Es curioso, porque la Presidenta señaló que el informe «enumera reducciones de pobreza extrema y moderada, así como las mejoras en el índice de Gini», que se usa para medir el grado de desigualdad. La desigualdad, dice el trabajo, está estancada en la región desde 2010, y dado el menor crecimiento económico va a resultar más difícil hacer grandes reducciones de la pobreza y distribuir la prosperidad. Nada que ver con el discurso autolaudatorio de Cristina Kirchner celebrando el turismo interno como un indicador de reducción de las inequidades sociales.
Pero además hizo una cita muy parcial del trabajo. La Presidenta afirmó: «El informe destaca la continuidad de los programas de transferencia de efectivo e incremento del gasto público social». La cita es como mínimo incompleta. El párrafo al que pareció referirse dice:
«A pesar de la prevalencia de los programas de transferencias de efectivo condicionadas y el aumento del gasto público social, el efecto de la política fiscal en la desigualdad ha sido modesto en Argentina, Bolivia, Brasil, México, Perú y Uruguay». Y aclara más adelante: «El impacto redistributivo general de la política fiscal es modesto en los seis países. Uruguay, México y Brasil alcanzaron una baja del 0,03 en Gini por medio de la combinación de impuestos directos, transferencias directas y subsidios».
Pero además no sólo dice, como la Presidenta citó, que la presión impositiva es la más alta en la Argentina y Brasil. También señala que los impuestos indirectos regresivos son la más importante fuente de recursos fiscales en la región. Y el campeón es la Argentina, seguido muy de cerca por Brasil. El tributo que más recauda en la Argentina es el IVA.
De modo que la Presidenta puede celebrar por el diagnóstico del Banco Mundial que señala que el gasto social está mejor enfocado a los pobres que en otros países. Pero no deja de decir, también, que la forma de financiarlo es cobrarles impuestos a los propios pobres y que el efecto en reducir la desigualdad es modesto.
El trabajo no mide tampoco el efecto de la inflación en la situación social, y también surgen dudas acerca de los datos del país, pues utiliza los del más que desacreditado Indec y su Encuesta Permanente de Hogares, lo que pone en duda las mediciones de reducción de la pobreza.
Pero además, aunque encuentra que la mayor parte del gasto social en educación va a la población de menores ingresos, también descubre que el efecto igualador es pobre. La Argentina tiene enormes diferencias entre el rendimiento en matemáticas y lectura entre los colegios privados y los públicos. Mayor que en Chile, por ejemplo, y también que en México y Costa Rica.
Lo más alarmante es que en nuestro país el rendimiento de los alumnos de colegios privados está por debajo del promedio de públicos y privados en Costa Rica en materia de lectura.
«América latina y el Caribe es la región más inequitativa del planeta, y su política fiscal está jugando sólo un tenue papel en aliviar la situación tanto en términos absolutos como relativos, en comparación con los países desarrollados», concluye el trabajo.
Hay que medir mejor los resultados, modificar los planes y la forma de financiarlos o no habrá más mejoras sociales. Eso podría haber sido el puntapié inicial de un plan digno, aunque tardío, de la Asamblea Legislativa. La Presidenta prefirió perderse en autoelogios.
Por Jorge Oviedo LA NACIÓN