
La multinacional había insinuado que se iría a una localidad cercana, pero ahora el gerente corporativo, Adrián Vilaplana, indicó que la ciudad tiene un significado especial para la empresa
Monsanto, que en febrero insinuó que podría radicarse en alguna localidad de la zona ante la negativa del intendente Juan Jure a darle la habilitación para operar en Río Cuarto, dice ahora que no piensa dar por descartada la instalación en la ciudad porque se trata de una inversión «con un significado muy especial para la empresa».
El viernes, la multinacional envió un comunicado a los medios en el que ratificó su intención de invertir en Malvinas Argentinas, donde comenzó a construir una planta procesadora de semillas de maíz que terminó frenada por un extenso conflicto con agrupaciones ambientalistas y por el rechazo de la Provincia al estudio de impacto ambiental.
Un mes antes, la firma había señalado que Malvinas Argentinas era su prioridad y que la planta de Río Cuarto podía ser sustituida por una similar en alguna localidad de la región.
Sin embargo, ayer, Adrián Vilaplana, gerente de Asuntos Corporativos de Monsanto, dejó en claro que no abandonan su intención de instalarse en Río Cuarto. Es más, planteó que se trataría de «una especie de hito histórico».
«No está descartado Río Cuarto. Estamos trabajando para dar nuestros argumentos por vía administrativa. Si ese camino no funciona, se haría una presentación judicial. Seguimos creyendo que, por la localización que tiene y por las características de la planta, que es puramente experimental, es más que viable operar en Río Cuarto», manifestó Vilaplana.
Si bien admitió que, por ahora, la situación en la ciudad está en punto muerto, agregó que la multinacional está esperando la oportunidad para poder avanzar.
El directivo de la empresa indicó que Río Cuarto es un proyecto relevante para Monsanto. «Queremos reflotar el proyecto porque, para nosotros, Río Cuarto tiene un significado muy especial. Fuimos la empresa que desarrolló los primeros maíces, junto con Dekalb, resistentes al mal de Río Cuarto. Lograr tener una estación experimental en la ciudad sería casi un hito histórico, por haber sido la empresa que desarrolló el maíz resistente», manifestó Vilaplana.
El gerente de Asuntos Corporativos opinó que en la ciudad se mezclaron cuestiones políticas con técnicas y que prevalecieron las primeras. «Queremos explicar nuevamente que se trata sólo de una estación experimental. Es una actividad muy simple», declaró Vilaplana.
En la primera quincena de diciembre del año pasado, Jure firmó el decreto que rechazaba la instalación de la planta experimental en Río Cuarto. El propio intendente explicó entonces que, si bien el estudio de impacto ambiental había dado negativo, su decisión política era impedir la radicación aunque la multinacional hiciera los cambios necesarios para atenuar los posibles efectos negativos. Argumentó que su prioridad era preservar la paz social en la ciudad.
La empresa hizo entonces su descargo. Presentó un recurso de reconsideración en el que apeló la decisión del mandatario, por considerarla arbitraria y discrecional. Y cuestionó la facultad del intendente para denegar el permiso de uso del suelo.
El proyecto de Monsanto contempla la puesta en marcha de un centro de experimentación con semillas de soja y maíz, ubicado a la vera de la ruta 8, camino a Holmberg. Los directivos siempre sostuvieron que allí únicamente se iba a hacer la selección, el análisis y el curado de granos.
La disputa, que amagó con apagarse hace apenas un mes, parece estar lejos de terminarse.
Marcos Jure – [email protected]