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La competitividad cambiaria, en riesgo

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Analistas advierten que, por la inflación, en pocos meses se perderían las ventajas de la devaluación.

La aceleración inflacionaria que provocó el abrupto salto devaluatorio de fines de enero y la necesidad que el propio Estado tiene de subir algunos precios (como los de los combustibles) o actualizar tarifas (por la vía de la ya anunciada quita de subsidios) provocarían que la competitividad cambiaria ganada en el primer mes del año se agote a más tardar en agosto próximo.

«A este paso, la competitividad ganada en enero se licuará en agosto», sostiene un informe que difundió ayer la consultora Elypsis, que dirige el economista Eduardo Levy Yeyati, tras observar que a dos meses de la devaluación «la inflación y la apreciación nominal del tipo de cambio de febrero ya recortaron 7 por ciento de la depreciación real [del peso] del 14,3 por ciento de enero».

El informe llega a esa conclusión tras proyectar un escenario con el tipo de cambio manteniéndose en la zona de los 8 pesos por dólar y con el precio de esa divisas también estabilizado a nivel global.

A esto suma una inflación decreciente, «en torno a 2,75 por ciento en marzo, pero descendiendo progresivamente a 1,78 por ciento en agosto». Tal estabilidad estaría básicamente producida por los acuerdos de precios que negocia el Gobierno y la retracción de la demanda, por el clima recesivo que ya transita la economía.

Además, advierte que el actual escenario de paz cambiaria podría sucumbir «si el tipo de cambio y, sobre todo, las reservas se mantienen en estos niveles y no logran revertir su caída» durante la temporada alta de ingreso de divisas (derivada de la cosecha gruesa de granos), porque en ese caso revivirán «las expectativas de una devaluación discreta en el segundo semestre».

En este sentido, hay que observar que las reservas (que ayer escalaron apenas US$ 4 millones) registraron un retroceso cercano a los US$ 400 millones en la última semana, pese a que las liquidaciones sojeras habían alcanzado un promedio diario de US$ 103 millones (el segundo entre los mayores del año). Retomaron así una tendencia descendente, que había mostrado una pausa en febrero y comienzos de mes, para sumergirse en el menor nivel de los últimos 7 años y 7 meses.

De esta manera, acumulan un retroceso de 3320 millones de dólares en lo que va del año, aunque buena parte se registró por la «traumática» devaluación de enero, según consideró en su último reporte la consultora Finsoport, que dirige el ex viceministro de Economía Jorge Todesca.

«Esa devaluación fue fruto de un fuerte desequilibrio económico previo (todavía no corregido) y se llevó de golpe el 9% de las reservas del país. Ninguna devaluación administrada sería capaz de tamaña erosión», dice.

Según el análisis, «el centro de gravedad de la economía argentina pasa en los próximos meses por el equilibrio entre los flujos monetarios, el resultado fiscal y el comportamiento del tipo de cambio, además de los avances con el frente financiero EXTERNO». Pero el riesgo de caer «en una segunda ola devaluatoria tan anticipada como la primera» es alto si las correcciones no se ejecutan con premura.

LA NACION