
A las dificultades que presentan los caminos y los lotes, se sumó la concentración de los trabajos en la zona núcleo. Máquinas y camiones, en escasez por la demanda demorada
Los productores, las entidades del campo y los analistas del sector tenían algo seguro hasta aquí: la campaña gruesa presentaba todos los condimentos para tener un cierre con grandes números, especialmente apuntalados por la soja.
Esa estimación común tenía una razón central que era el acompañamiento del clima, especialmente con las abundantes lluvias caídas entre febrero y marzo.
Sin embargo, este último elemento terminó convirtiéndose en una preocupación para los agricultores. Es que la ventana de cosecha que comienza a fines de marzo y se extiende hasta la primera quincena de mayo, ya tiene un arranque más que demorado. Eso hace que los trabajos de aquellos prestadores de servicios y transportistas que normalmente se planifican en 50 días, deban resumirse en 30. La conclusión de esto es que habrá una fuerte demanda para una capacidad de logística limitada, lo que provocaría un cuello de botella.
Pero la situación tiene como agravante, además, que resta una gran porción de las labores por realizarse. Apenas se levantó una parte menor de la soja y del maíz.
Dentro de los lotes, la soja promete rindes en la región de hasta 50 quintales en algunos campos. El promedio cerraría por encima del nivel histórico de 26 quintales para Río Cuarto. Sin embargo, por ahora sólo esperan el ingreso de las máquinas. Para eso, si hoy sigue el buen tiempo, se podría retornar la cosecha.
A partir de ese momento comienza otra dificultad: poder sacarla de los establecimientos.
En muchas zonas, los caminos rurales están muy dañados y es imposible pensar en el ingreso de los camiones. Por eso, algunas cooperativas de productores ya están financiando parte de los silobolsas para que al menos se pueda recolectar y almacenar en campo. Eso permite ganar tiempo, evitar pérdidas de la planta y además serviría también para reducir la demanda de camiones durante el cuello de botella.
El exceso de humedad del grano es otra dificultad adicional. El titular del Inta, José Marcelino, destacó que “en estas condiciones, el poroto de soja es como una goma, sin embargo es más rápido para secar que el maíz”. Marcelino destacó que “si tenemos 15 días de buena radiación solar podemos terminar la cosecha en la zona”.
El especialista advirtió también que “las perseverantes lluvias terminan juntando lo que es la cosecha de soja con la de maíz, y eso profundiza el problema de logística”, indicó.
Desde la Sociedad Rural, el vicepre-sidente Javier Rotondo destacó que “dadas las condiciones, vamos a tener problemas de logística seguro porque hemos perdido mucho tiempo en la cosecha. Ahora esperamos que el clima comience a acompañar”, remató.
Etchevehere: “Falta invertir mucho en infraestructura”
El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Luis Miguel Etchevehere advirtió que por falta de infraestructura, las lluvias impiden sacar la cosecha por el mal estado de los caminos rurales.
«A pesar de que el gobierno no ve la hora de que ingresen los dólares de la cosecha, no invirtió en infraestructura, y hoy, con estas lluvias, no hay caminos para sacar la producción», señaló el dirigente.
Se refirió al estado lamentable de los caminos y su anegamiento a raíz de las lluvias, justo cuando se espera una cosecha de soja de más de 50 millones de toneladas, cuyo traslado requerirá más de tres millones de viajes de camión.
«En estos diez años, el gobierno tuvo el dinero y el poder para hacer las obras necesarias. Sin embargo, el estado de los caminos es deplorable», manifestó Etchevehere.
Agregó: «Este profundo retraso en materia de infraestructura contrasta fuertemente con lo que es hoy el campo argentino: un sector dinámico, innovador, moderno y generador de tendencias a nivel mundial».
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