
Para la Rural, el Gobierno es consciente de que política oficial favoreció el crecimiento de la producción soja, en detrimento del maíz, el trigo, la carne y la leche. Y que no le interesa revertir la situación
Ante los llamados de atención de distintos sectores de la comunidad acerca de la permanente expansión de la soja, en detrimento de los demás cultivos y de otras actividades agropecuarias, desde la Sociedad Rural de Río Cuarto se aclaró que este fenómeno se intensificó desde los comienzos de este Gobierno, debido fundamentalmente a la falta de una política de crecimiento sustentable y con reglas claras para todos.
Recordó la Rural la publicación de la AIASC (Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba) y Grupo BPA(Buenas Prácticas Agrícolas) que inició esta serie de artículos, donde se hace referencia al crecimiento asimétrico de las superficies sembradas de cultivos extensivos y de la evolución de los distintos sistemas productivos. Desde el sector se denunció también que se evidencia un 30% de caída en la producción de trigo desde 2003, un 34% de baja en la de girasol y casi un 10% en la de carne, a la que se le suma el cierre de 125 plantas frigoríficas -que implicó el despido de 15.000 obreros-. La lechería también quedó alejada del crecimiento que evidenciaron varios países de la región y las economías regionales -como el algodón y la yerba mate- aún no lograr superar sus mejores registros. Además, según datos del Ministerio de Trabajo de la Nación, desde hace cuatro años desaparecen anualmente un promedio de 1.000 empresas agropecuarias. «En 2008 había 68.757, según la información del Ministerio de Trabajo [con datos de CUIT], y para 2012 se registraron 65.511. Es decir, desde hace cuatro años perdemos casi mil empresas por año del sector agropecuario», señaló Federico Landgraf, economista de Coninagro.
Para la Rural, las políticas oficiales que desde 2006 apuntan a las trabas en el comercio, las intervenciones en el mercado y la cuotificación de las exportaciones, son las cuestiones centrales que desalentaron a la producción. A esto se le agrega el retraso cambiario de los últimos años, que tuvo un especial impacto en los productos regionales.
Rubro por rubro
Y describe lo que ocurrió en los sistemas productivos más afectados:
Trigo: El que supo ser el cultivo insignia de la región es hoy el más intervenido por el Gobierno, con el cierre de exportaciones y férreos controles, medidas que comenzaron a tomarse en 2006. Así, mientras de la campaña 2003/04 a la 2005/06 el promedio de siembra fue de 5.829.333 hectáreas, el año pasado se cayó a 3,6 millones, lo que equivale a una pérdida de un 38% del área. El volumen también se precipitó: de 14.383.333 toneladas en 2003/04 y 2005/06 a 10,1 millones en la última campaña -un 30% menos-, según datos del Instituto de Estudios Económicos y Negociaciones Internacionales de la Sociedad Rural Argentina (SRA). La variación -hacia abajo- de las exportaciones de trigo es notoria: entre 2004 y 2007 se vendieron al exterior más de 9 millones de toneladas; tras una caída, en 2012 escalaron a 11,4 millones; pero en 2013 se hundieron a 3,2 millones. Para este año, el Gobierno autorizó la salida de solo un millón de toneladas. De ser el 5° exportador mundial, la Argentina descendió al 9° puesto.
Carne: La última década también la afectó: mientras en 2005 se produjeron 3,13 millones de toneladas, el año pasado cerró con 2,84 millones, lo que equivale a una caída de un 10 por ciento. Las exportaciones también disminuyeron a causa de los controles oficiales. Según el informe de la SRA, se pasó de 771.400 toneladas en 2005 a 204.000 el año pasado. Aquí se pasó del puesto 3° al 11° en la lista de vendedores mundiales.
Otros datos alarmantes del sector señalan que, en los últimos diez años, se liquidaron 10 millones de cabezas del stock, se cerraron 125 frigoríficos y se perdieron 15.000 empleos.
Girasol: El cultivo de esta oleaginosa se ve hoy presionado por retenciones del 32% en el grano y del 30% para sus subproductos. Es por ello que bajó el área de cultivo promedio de 2.021.667 hectáreas en los ciclos 2003/04 y 2005/06 a 1,48 millones en 2013. Esto derivó en una merma en la producción, que pasó de 3,53 millones a 2,32 millones de toneladas (-34%). De hecho, los productores consideran que la campaña 2013/14 fue la peor de los últimos 40 añoS. A las exportaciones tampoco les fue bien. En 2006, la Argentina colocó 1,2 millones de toneladas de aceite de girasol en el exterior, lo que representó un 29,5% del mercado mundial; este año, las estimaciones indican que se podría apenas superar las 550.000 toneladas, con una participación global inferior a un 9%, según opinó el economista Jorge Ingaramo.
Leche: Esta producción también vive un escenario poco alentador. En 2013, la producción de leche se quedó en 11.100 millones de litros, un 10% por encima de los 10.111 millones de 2000. Aquí el problema se centra en los avances evidenciados en el sector en las economías de la región: en el mismo período, la producción de leche creció 65% en Brasil, 35% en Chile y 68% en Uruguay.
Y se advierte que estas alteraciones en los sistemas productivos fueron acompañados por el crecimiento de la soja. Con una una producción de 31,5 millones de toneladas en la campaña 2003/4 y 14,5 millones de hectáreas, en 2014 se espera una cosecha de entre 53 y 55 millones de toneladas sobre un área sembrada de más de 20 millones de hectáreas. Esto redundaría en un negocio de casi u$s28.000 millones, u$s4.000 millones más que el año pasado, y retenciones para el Estado por u$s9.200 millones, lo que significa un alza en este rubro de un 14% respecto de 2013.
No obstante, los productores alertan sobre la suba de los costos en la producción sojera. En Salta, por ejemplo, este año se redujo en 100 mil hectáreas el cultivo debido al peso de las retenciones, que alcanzan un 35%, y al aumento en el precio del gasoil, que encareció los fletes hasta el puerto de Rosario. Éstos se llevan entre u$s60 y u$s80 por toneladas, lo que deriva en márgenes negativos para los campos alquilados.
En tal sentido, el presidente de la Rural, Eduardo Bagnis, advirtió que pese a la situación descripta, el Gobierno nacional sigue haciendo oídos sordos a los pedidos de corrección de su política intervencionista y, peor aún, actúa como si no hubiera ningún problema y redobla su apuesta manteniendo las restricciones a las exportaciones de los rubros más afectados como son la carne, el trigo y los lácteos, y manejando los ROE al antojo de los funcionarios de turno.
Recordó también la nota de CRA publicada en el último suplemento TRANQUERA ABIERTA, donde se advierte que del Gobierno depende que este año se cosechen 17 millones o 7 millones de tonelada de trigo. Y destacó que si no se toman medidas se promoverá aún más la sojización y el monocultivo, con todos los problemas agronómicos y para el medio ambiente que esto acarrea.
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