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Los arrendamientos, entre el precio y la sustentabilidad

BellosoZacchi

Las entidades trabajan para concientizar a los dueños de la tierra acerca de la necesidad de facilitar la rotación de cultivos y la reposición de nutrientes con contratos más largos.
Tener un sistema de producción agrícola rentable y con sustentabilidad, es posible. Así lo explicó César Belloso, ex presidente de Aapresid y miembro de la Regional Pergamino Colón, al disertar en la jornada: «Alquileres 2014/15: ¿Cuánto valen los campos? Modelos de arrendamientos sustentables», realizada en la Sociedad Rural de Río Cuarto.
La jornada fue organizada por la Regional local de Aapresid y en el cierre, Belloso destacó el impacto positivo que tiene un sistema sustentable basado en la no remoción del suelo; con cultivos cobertura, que es lo que posibilita la siembra directa, sumado al uso racional de tecnología y a las buenas prácticas agrícolas con continuidad a través del tiempo, con lo que se genera un verdadero sistema de producción de biomasa. «Lo expresé en esos términos para hacer hincapié en que nosotros, los productores, gerenciamos el proceso de fotosíntesis a través de las plantas generando alimentos, fibras naturales y bioenergía, con la ventaja ade-más de hacerlo sustentablemente cuidando el recurso aire, el recurso agua y el recurso suelo», puntualizó.
Explicó entonces que en la discusión del tema alquiler, hoy el gran dilema es que en campos alquilados, con los niveles de alquileres que hay, no es posible armar una rotación sustentable, situación que se mostró claramente en la jornada, ya sea por resultados de la base de datos de Crea donde se demuestra que se pueden establecer rotaciones mas sustentables que incluso mejoran los resultados desde el punto de vista agronómico. Y también da mejores resultados desde el punto de vista económico porque les permite mejores resultados que llevarían, en el análisis de alquiler que se hizo en el encuentro, la posibilidad de valores muy parecidos.
La pregunta que se hizo Belloso es: ¿Si un propietario de campo puede hacer una rotación que es sustentable, no solo en lo ambiental sino también en lo económico, porque no lo puede hacer quien alquila el campo? Y la respuesta que dio a su auditorio es «porque en la competencia que hay, normalmente los valores de alquileres que se terminan pagando son muy altos. Pero por esos valores altos que cobra, sacrifica sustentabilidad. Y, curiosamente, el dueño del campo es en definitiva quien está sacrificando sustentabilidad a futuro por una renta presente».
A su juicio, lo que falta en el esquema productivo actual es la «tercera pata» que es el Estado, el socio que siempre cobra y de alguna manera debería generar en este caso claramente las regulaciones en un sentido positivo, no en un sentido recaudador, para poder por ejemplo en base a una ley de conservación de suelos marcar según las zonas agroecológicas la intensidad de la rotación y la diversidad: «Qué tipos de cultivos debería haber y eso ya automáticamente debería ir determinando los cultivos que ese campo puede combinar y eso llevaría a que el dueño del campo, aunque no quisiera, debería hacer una rotación sustentable y eso debería facilitarle la tarea al arrendatario».

 

Sustentabilidad global

 

«Claro que para implementar esto hay que tener una idea de sustentabilidad con visión global», dijo el ex presidente de Aapresid al programa «Valor Agregado» (FM Libre). «Yo vivo en Pergamino que es una comunidad urbano rural, yo de día soy rural y de noche soy urbano. Y soy tan sustentable en el campo como en la ciudad de Pergamino. Eso es lo que hay que lograr».
De todas maneras, explicó, lo primero es poner el foco sobre la sustentabilidad en la actividad primaria, que es la que contamina y destruye los recursos naturales. «Es el productor quien primero tiene que tener esa conciencia global y así en otras actividades económicas. Y ahora cuando hablo de sustentabilidad en cada uno de los actores en la relación arrendador y arrendatario, sin lugar a dudas la intervención del Estado debería ser para generar esas rotaciones. Pero tiene que haber una conciencia del dueño del campo enmarcada por la regulación del Estado. Sino el que paga el pato siempre es el arrendatario, el tractor de la economía, porque es el que toma el riesgo, el que hace las inversiones, y corre todos los riesgos. El Estado siempre cobra, el dueño del campo siempre cobra, y el que paga los platos rotos es el que alquila».
Lamentablemente, reconoció que con todas las restricciones que impone el Gobierno nacional, es poco lo que puede hacer la Provincia respecto a qué actividades hacer. La actividad ganadera, que podría hacer rotación con pasturas con gramínea, trigo y maíz, está muy castigada por los ROE y la falta de exportaciones. «Sabiendo de esas restricciones lo que puede hacer y me consta, según lo que comentó Juan cruz Molina (secretario de Agricultura de Córdoba), es trabajar en la ley de conservación de suelos.

 

Visión ruralista

 

Ante una consulta de TRANQUERA ABIERTA, el ingeniero agrónomo Eduardo Zacchi, secretario de la Sociedad Rural de Río Cuarto, manifestó que en estos momentos los actores del sistema productivo están a la espera de la conclusión de la cosecha gruesa, para empezar a planificar la futura siembra, incluyendo lo que se refiere a alquileres. «Por ahora la plaza está muy tranquila porque la campaña viene atrasada por las inclemencias del tiempo y la falta de piso para la cosecha», indicó.
En cuanto a los valores que se pagaron en la campaña que está concluyendo, Zacchi comentó que estuvieron un 25% por debajo de las operaciones realizadas en 2012/13, abonándose entre 5 y 9 quintales de soja por hectárea, dependiendo de la ubicación y la calidad del campo. «Y se establecieron contratos en distintas modalidades, en maíz, se hizo mucho a porcentaje, pero en soja se vio de todo: desde el pago de contado a realizar un anticipo y el resto a porcentaje, como así también se dieron casos donde el dueño del campo compartió el riesgo con el arrendatario», afirmó, para añadir que esta es la tendencia se viene a futuro, cuando los números están cada vez más ajustados: que el propietario comparta el riesgo con quien produce, «de lo contrario cada vez será más difícil alquilar».
Dijo además que al compartir el riesgo, también se debe compartir la responsabilidad de conservar los recursos naturales, saliendo de los contratos anuales y pasar a alquilar por un mínimo de tres y hasta cinco años, para que se puedan hacer rotaciones y reponer nutrientes a través de la fertilización. «Sólo así se evitará que siga quedando afuera la gente que realmente trabaja la tierra, que son los verdaderos productores, sean o no dueños del campo: están desapareciendo a razón de un millar por año», precisó Zacchi.

TRANQUERA ABIERTA