
A pesar de que los productos del campo se cotizan en dólares, el alza en los insumos complicará aún más al campo. Pero la crisis será menor a la que sufrimos en 2001, dice Vasquetto
El contador Juan Carlos Vasquetto consideró que, más allá de que la Argentina esté o no en default, la situación financiera internacional es sumamente complicada y tendrá consecuencias indeseadas para los productores agropecuarios, como distorsión en sus costos relativos y problemas para conseguir crédito en condiciones accesibles. El aumento de la inflación afectará también a la comunidad en general.
¿El país está nuevamente en default? La pregunta que se hacen los argentinos depende de lo que pase en los próximos días. Explicó Vasquetto que la semana pasada votaron 15 organismos, entre ellos varios bancos, en Estados Unidos y todos coincidieron en decir que Argentina está en default. Pero explicó, se está en default cuando no se pueden pagar las deudas y de alguna manera, se está intentando pagar. «El problema es que los americanos piensan que con el mercado solucionamos todo, ellos tienen un seguro de crédito. Entonces los bancos apostaron a esto, compraron títulos que iban a caer en default, los bonos que tienen los holdouts o la gente que no entró al canje y ahora están ‘gatillando’ para que se active esta cláusula de los seguros de créditos y se reconozca que está en default. El ámbito internacional dice que nosotros entramos en este ámbito de cesación de pagos y no estamos cumpliendo con nuestras obligaciones para que esta gente que apostó, pueda cobrar los seguros».
Dijo, por ejemplo, que se comenta que la banca JPMorgan tendría que poner -por el seguro de default- alrededor de 2.000 millones de dólares. «Entonces a este banco le conviene ir y pagarle a los de afuera y quedarse con los títulos», afirmó, a modo de comentario sobre la situación que se está dando a nivel internacional, donde luego del fracaso de la gestión de varios bancos con sede en Argentina, que además fueron denostados por la presidenta Cristina Fernández, quien dijo: «Cualquiera es generoso con la plata de los ahorristas».
De todas maneras, Vasquetto estima que lo mismo puede haber alguna conversación «bajo cuerda» entre el Gobierno y los banqueros, porque estos tienen muchos bonos del Estado y si Argentina entra en default, no sólo se devaluarán los títulos en dólares sino que también se depreciarán todos los títulos emitidos en el país.
«Es una situación muy compleja porque tampoco se puede pagar automáticamente porque se dispara la cláusula Ruffo que establece que si yo le mejoro el pago a uno de los fondos buitres, le tengo mejorar a todos, no sólo a los buitres sino también al 92% que ya aceptó la quita ofrecida por la Ar-gentina. Y por otro lado, si entramos en cesación de pago, entran en vigencia otras cláusulas como la que establece que más allá de ciertos porcentajes, las obligaciones se consideran de plazo vencido, es decir, que un título que vence en 2023, por ejemplo, debe pagarse en su totalidad ahora», precisó.
Dijo al respecto que no le gustaría estar ni en el lugar de Axel Kicillof, ministro de Econo-mía, ni en el de Juan Carlos Fábre-ga, presidente del Banco Central, «ni de ninguno de los que tienen que tomar decisiones, porque no estamos encontrándole una solución coherente o rápida a esta situación. Hemos vivido una alta volatilidad de los precios del dólar, con una escapada de los futuros de dólar. El Banco Central también tiene límites para operar futuro de dólar y ya ha vendido en los futuros el máximo que puede vender, por lo tanto las presiones compradoras pueden ser fuertes en los próximos días».
Consultado con respecto a la situación financiera de la Argentina, el contador Vasquetto coincidió con quienes afirman que no es tan débil como en la crisis de 2001, porque las reservas están un nivel más alto y permite hacer frente a esos compromisos.
Advirtió, no obstante, que ha y que buscar soluciones urgentes para que puedan ingresar inversiones del exterior, como las de «Vaca Muerta», en el área petrolera, o el convenio con China, que no se arriesgará a traer fondos si no tiene garantías de recuperación de sus inversiones. También es importante mantener el nivel de reservas para evitar corridas cambiarias y poder hacer frente a las obligaciones corrientes. «Yo creo que lo vamos a arreglar, aunque algún costo extra va a tener, pero estamos bastante mejor que en 2001», precisó.
Agrodólares
Especialista en agronegocios, Vas-quetto dialogó con «Valor Agregado», el programa de FM Libre, y comentó que en el curso sobre comercialización que dicta en la Sociedad Rural de Río Cuarto, el tratamiento del posible default es un tema inevitable.
A pesar de lo que se dice acerca de que los productores no quieren vender su soja, Vasque-tto consideró que ni con la venta total de lo que se encuentra almacenado se podría solucionar nada. «Se habla mucho de los agrodólares –indicó- pero en el curso hicimos la cuenta de cuánta soja haría falta para solucionar el problema de la caída de las reservas. Con la caída de precios de los últimos meses, el Estado necesitaría juntar los ingresos de 90 millones de toneladas de soja, pero sólo se cosecharon 55 millones de toneladas. Entonces necesitaríamos que de algún lado aparezcan otros 35 millones de to-neladas, cosa que es imposible».
A su juicio y para el campo, es-ta compleja situación tendrá como primera consecuencia, un desmejoramiento en las posibilidades de financiamiento. Es decir, que el crédito será cada vez más escaso, caro y selectivo. «Esto significa que para tener un crédito habrá que demostrar poco menos que, en realidad, no te hace falta el dinero que te van a prestar», graficó Vasquetto. Esto es, que los bancos van a fijarse muy bien antes de otorgar un crédito porque no tendrá tanto dinero para prestar porque su nivel de reservas tiene que ser cada vez mayor por exigencia del Estado. Pero además serán créditos caros por las altas tasas de inflación.
«En este sentido debemos decir que el productor agropecuario tiene la ventaja de que sus granos se cotizan en dólares y de alguna manera sus ingresos se van actualizando en mejores condiciones que otras personas cuyos ingresos no estén ‘atados’ al dólar», afirmó, para aclarar que por otro lado hay que tener en cuenta que en las cuentas del productor pesa mucho también el valor de los insumos, que a su vez también están dolarizados. «El Estado dijo algunos meses que quien quiera importar insumos tendrá que arreglárselas para conseguir los dólares que necesita. Una vía legal, sería la compra de títulos nacionales que cotizan en Nueva York. El problema es que se establece una relación que termina cerrándose al dólar ‘blue’ de más de 12 pesos, no al oficial de 8,20. Esto afectaría la relación de precios de los productores, sobre todo en las empresas más chicas».
Se refirió a la situación del feedlotero, que tiene que comprar maíz en dólares y vender su carne en pesos y a valores que demoran muchísimo en recuperarse. «Esto complica a todas las personas que usan elementos del agro que están en dólares para agroindustrias. Hoy por hoy el productor agropecuario va a tener que empezar a incorporar herramientas financieras, va a tener que empezar a ser más eficiente porque la ineficiencia se paga cara. Deberá asesorarse muy bien sobre cómo manejarse con el tipo de cambio, cómo se cubre de la suba, que es lo que hace con todo lo que tiene que ver a nivel productivo, cómo se protege de toda esta caída de precios. No solo hace que afinemos el lápiz sino que nos pongamos a estudiar de nuevo», enfatizó.
Con respecto al ciudadano común, al asalariado, el contador Vasquetto consideró que la crisis financiera repercutirá en sus bolsillos por una mayor inflación, «porque los argentinos pensamos en dólares. El que compra el auto piensa cuántos dólares vale su auto y al venderlo quiere recuperar lo que pago. Las listas de precios están dolarizadas, incluso de productos que no son en 100% importados».
Explicó al respecto que el Rofex tiene una proyección anual de inflación del 35%, cuando los arreglos salariales no llegaron al 30%. «Agosto va a ser un mes de reclamo porque la gente se da cuenta de que todo lo que pudo lograr a través de su lucha ya lo perdió. Si tenemos en cuenta que tuvimos una devaluación del 23% y que se tradujo a los precios en el mes de febrero, no sé si a fin de año no llegamos a un 45% de inflación o a un valor cercano a eso», concluyó.
Jorge Vicario
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