
A pesar de que el rinde de indiferencia para campos arrendados es muy parecido a la producción lograda en la zona de Río Cuarto, en la Rural esperan que la caída del área no sea tan grande.
Mientras la caída en la siembra de maíz podría superar el 30% a nivel país, con mayor incidencia en el norte del país, el Litoral y parte de San Luis y de La Pampa, el ruralismo del sur de Córdoba espera que la caída no sea tan grande para preservar los suelos y satisfacer la demanda de la agroindustria regional.
Así lo expresó el ingeniero Eduardo Zacchi, secretario de la Sociedad Rural de Río Cuarto, quien manifestó a PUNTAL Tranquera Abierta que la pérdida de rentabilidad del maíz se da en el marco de una situación muy compleja, con varios factores que la alimentan. «En primer lugar está el marco internacional, donde Estados Unidos, que históricamente tenía un rendimiento promedio de 10.000 kilogramos por hectárea (100 qq/ha), este año lo superará ampliamente y se habla de rindes de punta de 20.000 kilos por hectárea, con lo que ya se prevé que al momento de nuestra cosecha, en mayo 2015, los valores estarán por debajo de los de este año», afirmó, para añadir que también influyen muchísimo el costo del gasoil y algo menos el precio de los insumos.
«Si bien muchos insumos aumentaron del 10% al 15% en dólares, incide mucho más el precio del gasoil, tanto por lo que se gasta en tareas culturales cuanto por el flete al puerto o a las procesadoras. Cuando uno termina de ponderar todos los gastos, desde la siembra a la cosecha y la comercialización, se da cuenta de que los rindes de indiferencia son más altos que los valores históricos. Con decirte que un productor que siembra en campo propio en la región tiene un rinde de indiferencia de alrededor a los 65 quintales por hectárea y si tiene que arrendar, ese rendimiento sube a los 75/77 quintales. Y este año, que fue muy bueno, tener un rendimiento de 80 quintales fue algo excepcional, por lo que en condiciones normales, apenas si se salvará la plata o se saldrá perdiendo. Estamos prácticamente en el rinde de indiferencia o por debajo de eso», precisó.
Para dar más precisiones, la Cámara de Agricultura de la Sociedad Rural de Río Cuarto determinó los rindes de indiferencia sobre la base de costos promedio para los insumos y un alquiler estimado en 8 quintales de soja por hectárea. Se determinó así que para salvar los costos directos, un productor en campo arrendado debe obtener 70 qq/ha en el caso del maíz, y casi 27 qq/ha para la soja (ver cuadros anexos). Valores que demuestran lo ajustada que está la relación para quien cultive en campo arrendado, ya que los rindes históricos en campos de esta zona son de 27/28 quintales de soja y 70/72 quintales de maíz.
Un estudio realizado por AACREA y difundido los últimos días daba cuenta de los aumentos de rendimiento que hacen falta compensar la pérdida de rentabilidad en distintas zonas del país, como se muestra en el mapa adjunto. Se ve allí que en el sur de Córdoba hará falta una mejora de rendimientos de entre 20% y 40% para salvar la plata.
¿Más para la soja?
Esto incidiría, a primera vista, para que siembren maíz los productores en campo propio, pero complicaría a los arrendatarios. Y contribuiría a que muchos se sigan inclinando por la soja, que puede hacer de manera más económica.
En la dirigencia ruralista se lamentaban de que estas situaciones ponen en riesgo la relación soja/maíz, que en la zona de Río Cuarto no se aleja todavía de recomendado 2/1, cuando en la zona núcleo se encuentran con muchos campos donde la relación es de 4 a 5 partes de soja por cada una de maíz.
De todas maneras, para el ingeniero Zacchi hay que tener en cuenta que el 57% del maíz que se produce en la zona, queda aquí, ya que se consume en las fábricas de bioetanol, en los feedlots y en los criaderos intensivos de aves y de cerdos, más algunas fábricas que hay en San Luis. «De manera tal que si hay una merma en la producción, que se estima será del 20% al 25% y además los promedios de rindes son al menos los acostumbrados, es muy probable que lo que se produzca se pueda comercializar en la zona, ahorrándose fletes y con precios que, cuando escasea el maíz, suelen ser mejores que los de Rosario».
Consideró Zacchi que la merma en la siembra de maíz no sería mayor a la estimada, no sólo por las necesidades regionales, sino también porque se trata de un cultivo «importantísimo» para la rotación. Esto es así, porque se está viendo que la falta de rotación, con el consiguiente monocultivo de soja, se está viendo un deterioro en la estructura de los suelos.
«Nosotros estamos trabajando muy fuerte con las autoridades de la provincia sobre el tema de la conservación de suelos, para ver si podemos solucionar el problema y de alguna manera favorecer la rotación de cultivos. Uno de los problemas con que nos encontramos es el de las diferencias en la rentabilidad. La inversión por hectárea y la rentabilidad, sigue siendo mayor, lamentablemente en el caso de la soja frente al maíz», indicó, para precisar que con el costo de implantación de una hectárea de maíz, se pueden sembrar tres hectáreas de soja.
El problema, entonces, es que esa diferencia de rentabilidad no le hace ver al productor, los frutos que tiene el cultivo del maíz. «Y si un arrendatario hace un esfuerzo para hacer un buen maíz, al año siguiente puede que no consiga aprovechar ese mejor suelo porque el dueño del campo se lo alquila a otro. Por eso desde la Rural impulsamos a que la gente alquile sus campos por varios años y a porcentaje, porque eso va a mejorar, indudablemente, la sustentabilidad del sistema».
Explicó el profesional que la situación parece hoy más tranquila que de costumbre en cuanto a la compra anticipada de semillas o de otros insumos, porque la siembra de maíz se ha ido pasando en gran medida a maíz tardío o de segunda. «Debido a las situaciones de falta de lluvia que hemos sufrido durante la primavera y a las altas temperaturas del verano, cuando históricamente el maíz estaba en llenado de granos, la siembra se hace mayormente en enero. Antes se sembrada el 75% de maíz al comienzo de la primavera y el 25% como tardío, y hoy es exactamente el revés», precisó.
Dijo al respecto que en este momento los productores están pensando muy bien en cómo organizar su siembra –algunos incluso todavía están cosechando- y se dedican a ver cómo quedaron sus lotes en materia de malezas, para combatir la aparición de algunas rebeldes, resistentes o tolerantes al glifosato, e incluso se están haciendo análisis de suelos para ajustar muy bien los números de la siembra.
Visión federada
Desde Adelia María, localidad donde reside, el dirigente Alberto Bertola (FAA) comentó al respecto que una de las consecuencias que tendrá la falta de rentabilidad es que los productores que quieran seguir apostando al maíz tendrán que bajar el paquete tecnológico y resignar rendimientos. «Claro que no todo el mundo está dispuesto a hacerlo, y entonces puede ser que se siembre más soja, comprometiendo aún más la situación de erosión que se sufre en la región».
Consideró, sin embargo, que el impacto en la región no será tan grande como hubiera pasado si la reciente cosecha no tuviera los rindes alcanzados gracias a las lluvias de la campaña 2014/15.
Para colmo de males, dijo Bertola, la presión tributaria es cada vez más grande y no hay créditos en condiciones accesibles. «Las tasas promedio son del orden del 40% y el Banco Nación parece haber desaparecido para la siembra o para la compra de maquinaria», aseguró, para mencionar que muchos propietarios no encuentran a quien alquilar sus campos.
Jorge Vicario
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