Cada vez más distanciados del Gobierno nacional, una buena parte de ellos dejó traslucir en sus mensajes el deseo de que 2015 sea un año de transición, a la espera de un cambio de signo político
En medio de tensiones y cruces con el Gobierno, el 50to. Coloquio Anual de Idea confirmó ayer que un amplio sector del empresariado, en especial donde se enrolan las grandes compañías, está cada vez más lejos de la administración de Cristina Kirchner y ya piensa en la transición de cara a la llegada de un nuevo presidente el 10 de diciembre de 2015.
En el Gobierno no se quedaron atrás, ya que no sólo fogonearon una especie de «contracoloquio» amparado en un grupo de cámaras pymes que se reunieron también en Mar del Plata, sino que durante la jornada se intentaron protestas de organizaciones sociales que fueron rápidamente diluídas por la acción policial (ver página 5).
Los empresarios están pensando más en el 2015 como un año de transición a la espera de la llegada de un nuevo poder, por eso molestan tanto los avances en leyes como la de abastecimiento, los nuevos Códigos Civil y Comercial, y hasta el Procesal, porque consideran que esos temas de fondo deberían ser consensuados con el nuevo poder que emergerá el año próximo, explicó un referente empresarial que transita los pasillos de los coloquios de Idea desde hace más de 20 años.
Invitados que incomodan
Las exposiciones de la jornada parecieron darle la razón: no sólo se escogieron referentes que provocan alergia en la Casa Rosada, como el presidente de Shell, Juan José Aranguren, sino que también se abrieron las puertas de par en par a la oposición, que ya inició el desembarco en Mar del Plata a través del radical Ernesto Sanz y el diputado del PRO Federico Sturzenegger, por citar algunos casos.
No fue casualidad tampoco que uno de los paneles centrales del segundo día de deliberaciones del Coloquio estuviese dedicado a definir las potencialidades para el desarrollo de la Argentina.
Justamente, fue Aranguren el encargado de lanzar los primeros cuestionamientos en ese panel al reclamar «respeto por las leyes, un plan estratégico y una política a largo plazo».
Aranguren habló sobre el tema central de la economía actual, la crisis energética, al reclamar «abrir la cabeza a otras energías renovables y no ser tan dependiente de los recursos de petróleo o el gas».
«Necesitamos planeamiento para desarrollarnos, no podemos seguir de parche en parche constante. Necesitamos un plan energético argentino y plantearnos dónde queremos estar parados en 2035», afirmó.
En su exposición en el panel de «Potencialidades para el desarrollo de la Argentina», el presidente de Shell hizo foco en la necesidad de «respetar las leyes» que generen seguridad jurídica para quienes pretendan invertir en el país. «No sólo es necesario hacer leyes, sino que también es necesario cumplirlas. No puede haber un marco regulatorio que luego pueda cambiarse por un decreto», reclamó Aranguren.
«Una ley tiene que durar una o dos generaciones. Mal nos va a ir si cambiamos de leyes o planes cada 4 años, o con cada gobierno», advirtió.
El empresario consideró que con «leyes que se respetan» se podría atraer los capitales necesarios para desarrollar toda la potencialidad energética disponible en nuestro país.
Aranguren advirtió que la situación de matriz primaria de reservas de petróleo es apenas para 11 años, mientras que en el sector de gas, por la explotación actual sólo existen reservas para seis años.
No fue el único empresario que genera recelos en el Gobierno en este 50to. Coloquio.
Cambio estructural
El director general de Ternium Siderar, Matías Berardi, destacó la necesidad de «comprender el cambio estructural» para no repetir lo ocurrido en el país a partir de enero de 1999 con la fuerte devaluación de Brasil, cuando el país igual mantuvo la convertibilidad durante tres años y terminó en una crisis de grandes proporciones.
Explicó que «la última vez que hubo un cambio estructural, la Argentina no supo articular una respuesta. Fue en enero de 1999, cuando nuestro principal socio comercial devaluó su moneda, y Argentina mantuvo la convertibilidad tres años más, con el resultado de crisis y desempleo».
«Tenemos que comprender el cambio estructural que hay en la actualidad, articular campo e industria, campo y servicios», señaló Berardi, tal vez sugiriendo cambios de fondo en el esquema económico actual.
Advirtió que «la solución en la Argentina no es campo o minería, campo o industria, sino la integración, ya que la industria es competitiva cuando analizamos las cadenas de valor».
Alta presión impositiva
El campo tampoco estuvo ausente en los reclamos: el presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), Ricardo Negri, advirtió que para llegar a desarrollar la «gran oportunidad» que existe en el agro es necesario frenar la presión tributaria.
«Si queremos desarrollar en 2020 el gran potencial que tiene el sector necesitamos cambiar esta presión tributaria actual, que no es sostenible en el tiempo», afirmó Negri.
PUNTAL
