Las ventas al exterior bajaron 16% en octubre; los analistas creen que las empresas pierden incentivos por la caída de la competitividad; el superávit bajó 39%.
Los pronósticos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) son favorables para las exportaciones globales. Según sus cálculos, se estima que se expandirán 3,1 por ciento a fines de este año. Sin embargo, la Argentina se desacopló de ese crecimiento desde hace varios meses.
En octubre, las exportaciones se desplomaron 16% en comparación con el mismo mes del año pasado (ya arrastran una baja de 11% en el acumulado de diez meses), por las menores colocaciones de autos y de porotos de soja. Pero además, en lo que aporta más presión sobre la escasez de dólares, el saldo comercial de octubre se derrumbó 39% y llegó a US$ 361 millones. De acuerdo con pronósticos privados, se prevé que el superávit comercial de mercancías de este año sea de alrededor de US$ 7500 millones. A ese número es preciso restarle el déficit en la balanza de servicios, que llegará a más de US$ 5000 millones, una cifra similar a la que el Banco Central les debe ya a los importadores. Justamente, las compras el exterior cayeron 14% el mes pasado por el impacto de las trabas oficiales.
En ese contexto, preocupa «el efecto desaliento» entre los analistas del comercio exterior. Según los expertos, tal efecto se expande entre las empresas y se caracteriza por la decisión de no reorientar la venta de sus productos desde un mercado interno deteriorado hacia un mundo que se expande, a causa de las trabas -que afectan la producción y la relación con los clientes-, la falta de competitividad y de políticas de promoción.
«Las exportaciones nunca llegaron a reaccionar después de la devaluación de enero», afirmó Jorge Vasconcelos, jefe de investigadores del Ieral (Fundación Mediterránea). «Esto es porque la mejora en los precios relativos fue vista como transitoria, lo que se agravó con la acentuación de las trabas a las importaciones, que afectaban la producción y la posibilidad de las empresas de cumplir con sus clientes», explicó.
Vanconcelos sumó a estas variables un problema estructural. «Hay también una pobre actualización tecnológica. El 85% de las exportaciones del sector automotor van a Brasil, mientras que el 15%, al resto del mundo. Es muy difícil engordar este último porcentaje», señaló.
«Las exportaciones caen mucho en relación con un mundo que crece. El problema es endógeno», afirmó el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, que coincidió con Vasconcelos. «Se está perdiendo la posibilidad de compensar el debilitamiento doméstico, y esto es por el atraso cambiario, pero también por la baja tasa de inversión, la alta carga tributaria y la congestión regulatoria en el comercio exterior.»
Según abeceb.com, las exportaciones se ubican en US$ 62.083 millones en el año. Para la consultora, las causas de la baja son la caída de la producción de maíz, trigo y combustibles, la contracción de los precios internacionales de las commodities, la pérdida de inserción de sectores industriales, la desaceleración de Brasil y el acopio de los productores de granos que eligen no vender.
Por Francisco Jueguen | LA NACION