
La Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba (AIASC) apoya fuertemente la propuesta sustentable para el tratamiento de los efluentes cloacales de Río Cuarto elaborada por el ingeniero Aldo Rudi, asociada al aprovechamiento forestal del agua depurada. Según explicó Francisco Demarchi, vicepresidente de la entidad, la propuesta ha sido puesta a disposición de la Empresa Municipal de Obras Sanitarias (EMOS), al tiempo que se ha solicitado la «banca del ciudadano» para presentarla al Concejo Deliberante.
Como se sabe, Río Cuarto está teniendo un grave problema con el manejo de sus efluentes cloacales, que hoy están siendo vertidos en el lecho del río prácticamente sin tratamiento alguno, contaminando sus aguas y poniendo en peligro la salud de las poblaciones ubicadas río abajo.
La propuesta del ingeniero Aldo Rudi, un reconocido impulsor de la actividad forestal, permite depurar los efluentes y utilizarlos para el riego de plantaciones forestales, en un proyecto ecológico y económicamente sustentable, ya que además de solucionar el problema ambiental, genera recursos por el futuro aprovechamiento de la madera.
Destacó Demarchi que un aspecto importante del proyecto de Rudi es que ya está probado y en funcionamiento no sólo a nivel mundial, en países con gran desarrollo tecnológico, sino también en muchas partes de la Argentina y acá nomás, en Adelia María, hay un caso concreto que puede tomarse como ejemplo. «Esta población tomó el proyecto que en su momento le propusiera Rudi y ya tiene 15 años de trabajo. Y está funcionando a la perfección, tratándose allí el 100% de los efluentes que se generan en el pueblo, incluidos los líquidos que los camiones atmosféricos extraen de los pozos negros».
La planta que el ingeniero Rudi propone para Río Cuarto sería similar a la de Adelia María, aunque en mayor escala, con un sistema de lagunas de decantación adonde llegan primero los efluentes cloacales, dejando allí los denominados «barros cloacales».
De allí, el líquido pasa a una segunda batería de lagunas «facultativas» -llamadas así porque pueden funcionar de manera aeróbica o anaeróbica-, donde por procesos bacterianos se produce la degradación de toda la materia orgánica. «Este proceso dura unos 20 a 25 días, y de allí el líquido ya bastante depurado pasa a una laguna secundaria donde en unos 10 días más queda un agua lista para el riego forestal», explicó Demarchi, para aclarar que si se quisiera hacer otro tipo de riego, como un cultivo agrícola, por ejemplo, debería hacerse pasar al agua por otra laguna más.
Expresó entonces que lo más importante de este sistema es que se trata de un sistema biológico, donde no se utilizan productos químicos; es de bajo mantenimiento y su ejecución también requiere de una inversión mucho menor que las de las plantas de tratamiento tradicionales. «Y llegado el caso de que no quiera impulsar un proyecto forestal en paralelo, esa agua ya está en condiciones para ser volcada al río sin ningún problema, no como ahora donde se generan serios problemas a las poblaciones ubicadas río abajo. El tema es que se desaprovecharía un elemento vital como es el agua con los nutrientes necesarios para el desarrollo vegetal, que bien puede ser aprovechado en una plantación forestal», añadió, para precisar que con la forestación se tiene el valor agregado de la «remediación» generada por las plantas al absorber algún elemento químico indeseado que pudiera haber sobrevivido al tratamiento en las lagunas. «En Adelia María, por ejemplo, utilizan los barros de la primera decantación para fertilizar la plantación de sauces, por contacto con el tallo», dado que esta especie tiene la propiedad de absorber material orgánico a esa altura.
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