
Para Eduardo Bagnis, el productor debe retener soja «si o si, para cumplir con sus obligaciones financieras el resto del año». Dijo que están agobiados por la presión fiscal y que el Estado se queda con el 82% de la renta. Bagnis consideró que las diferencias con la FAA por el acuerdo por el Banco Nación y el precio del trigo no debe hacer peligrar la unidad del sector.
El presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, Eduardo Bagnis, expresó su adhesión a la demanda presenta
da por el ruralismo en contra de las autoridades del Banco Nación, por las restricciones crediticias que imponen a los productores que conserven soja. Una medida a la que calificó como «otro error garrafal».
Recordó Bagnis que la Sociedad Rural Argentina y Confederaciones Rurales Argentinas presentaron una demanda ante la justicia civil y comercial en contra del Banco Nación, pidiendo que se dicte una resolución que lo obligue cesar el bloqueo de créditos y servicios financieros a los productores agropecuarios que tengan soja retenida. «Estamos cansados de reiterar que el productor que puede retener algo de soja lo hace justamente para cubrirse ante los problemas que presenta nuestra economía. Lo tiene como una moneda de cambio para poder ir satisfaciendo sus necesidades en el tiempo».
Mencionó entonces que el productor tuvo que afrontar esta nueva siembra de gruesa y lógicamente faltan meses para cosechar y no es lo mismo que todo comercio o productor que tiene animales en el campo, produce leche y tiene sus vacas para ordeñar todo el año. Lógicamente, el que tiene granos debe quedarse con algo para poder cumplir con las necesidades financieras durante el resto del año.
Hoy la campaña está avanzando y los productores pagan muchísimos impuestos, a tal punto que los estados nacional y provincial se quedan con el 82% de la renta agrícola, «lo que es una verdadera locura».
Y para colmo, dijo el doctor Bagnis, el Banco Nación, que es una entidad de fomento, que antes lo que hacía era prestarles a los productores dinero para que no vendan en la época de cosecha cuando los precios se deprimen, hoy está haciendo todo lo contrario. «Entendemos que hay una animosidad de parte del gobierno hacia nuestro sector, a pesar de que los objetivos que constan en su carta orgánica hablan de apoyar la actividad agropecuaria promoviendo su movimiento. De esta manera se viola su propia carta orgánica».
Año complicado
Comentó además que este año se presenta complicado, aunque desde el punto de vista productivo es, en general, un buen año. Se espera una cosecha importante de soja, pero a su entender se están sobrestimados los rindes, que se habla de un 58 millones de toneladas de soja. En maíz bajó la superficie de siembra en favor de la soja y si bien los rindes de maíces de primera se pueden haber resentido en la zona, los de segunda pintan muy bien.
Los precios también son un problema, explicó, en soja hay una diferencia sustancial de los futuros disponibles, de 40 dólares, y «la facturación del productor -con el aumento de los costos, con la persistente inflación, con los precios relativos totalmente distorsionados-, si es buena la cosecha lo que se saque no lo vamos a tener disponible para seguir invirtiendo».
Hizo alusión también al caso del trigo como otro tema sensible. «No creo que en lo que queda de gobierno vayan a dar respuestas a los sectores que lo necesitan. Estamos mirando al próximo gobierno que viene y tratando de influir sobre los posibles candidatos. Lo haremos en la medida que visiten la entidad sobre las medidas que se tienen que tomar en el sector agropecuario. El día que se le saque el freno al sector, se va a desarrollar realmente el país entero», enfatizó.
«Y desde el punto de vista político lo vemos como un año sumamente complicado. Han pasado cosas muy serias en el país, las entidades del campo piden el rápido esclarecimiento de la muerte del fiscal Nisman y de la investigación que llevaba a cabo, porque esto es muy sensible en la democracia. Y toda la sociedad se expresó en la marcha convocada por los fiscales», destacó Bagnis.
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