La realización de la jornada «Buenas Prácticas + Salud» en el Aero Club Río Cuarto es un acontecimiento promisorio con miras a la definitiva implementación.de una agricultura amigable con el ambiente
La jornada «Buenas Prácticas + Salud» en aplicación de fitosanitarios, realizada este miércoles en el Aero Club Río Cuarto fue un éxito por donde se lo mire. La asistencia de público, que se acercó a las 400 personas, denota no sólo la preocupación de la comunidad por el problema de los agroquímicos, sino también de la convocatoria de la Mesa de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) de esta ciudad y la importancia de las entidades que acompañaron la organización del encuentro.
Este tipo de jornadas demostrativas de los alcances de la deriva de una fumigación, definida como tal el alcance de las gotas de producto que se alejan del punto de aplicación, es una metodología implementada por Casafe, la empresa que nuclea a la industria de agroquímicos, y el Ministerio de Agricultura de la Nación. Y tiene el objetivo de demostrar la viabilidad de las zonas de resguardo que la cartera agropecuaria propone entre las aplicaciones y las áreas pobladas: 100 metros para fumigaciones terrestres y 200 metros para las aéreas. Distancias que en el caso de la legislación cordobesa se «estiran» a 500 metros para la aplicación terrestre de los productos reconocidos como peligrosos, que no pueden aplicarse a menos de 1.500 metros en el caso de la fumigación aérea. Esta es la 14ª reunión organizada por Casafe y la Nación, y la 3ª que realizan en territorio cordobés, con el apoyo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos, más la mesa de BPA y la Sociedad Rural de Río Cuarto.
En los aspectos prácticos, la jornada sirvió para demostrar que, aún en días de mucho viento como el de este miércoles, la deriva terrestre no sobrepasa los 40 metros y la aérea apenas llega a los 100 metros. Y los técnicos que la coordinaron aclararon que en situaciones reales de campo, esa aplicación no se hubiera podido hacer, de acuerdo con lo que establece la Ley Provincial 9164.
En cuanto a la generación de conocimiento que siempre debe ocurrir en estas jornadas, la participación de los doctores Nilda Gait (toxicóloga) y Martín Alonso, director del Registro de Tumores de Córdoba) dejó a los productores, estudiantes, profesionales y funcionarios municipales presentes, la tranquilidad de saber que los casos concretos de intoxicación por agroquímicos en el medio rural son prácticamente inexistentes y que los casos de cáncer en los pueblos de Córdoba siguen los patrones internacionales.
No pudieron, sin embargo, convencer a los representantes de algunos grupos ambientalistas que participaron del encuentro, quienes mantienen su postura de rechazo liso y llano a la utilización de agroquímicos, a los que denominan «agrotóxicos». De allí que la discusión por más o menos deriva era un tema menor para ellos, ya que sus objeciones apuntan al modelo productivo en sí.
No obstante, este enfrentamiento entre dos líneas de pensamiento tan contrapuestas, no afectó el desarrollo de la jornada sino que, más bien, enriqueció la discusión, ya que obligó a los disertantes a exponer ante el auditorio sus fuentes de información científica y a explayarse sobre la menor o mayor credibilidad de resultados de investigación sumamente disímiles que cada tanto cobran una amplia repercusión. Y todo se dio en el marco de un diálogo respetuoso y organizado. Al punto que sobre el final, la productora y médica veterinaria Ivana López, que acompañaba a integrantes de la Asamblea Río Cuarto sin Agrotóxicos, pidió a los organizadores que se realice una convocatoria similar pero para hablar sobre otras alternativas de producción.
Resultaron muy interesantes también las explicaciones brindadas por los intendentes de Colonia Almada, José Peralta, y de Corralito, Juan Carlos Scotto, sobre la manera en que acercaron posiciones entre la gente de sus pueblos y los productores de áreas periurbanas. Cuestionados también por los ambientalistas, ambos fundamentaros sus acciones bajo el marco de la Ley provincial.
Opiniones
«Hay que cambiar miedo por conocimiento, y trabajar con datos científicos y pruebas concretas, que es la única manera de salvaguardar la salud de los operarios y de la población. Desde el Ministerio nos esforzamos por potenciar un modelo productivo sustentable y con cuidado de los recursos, y este tipo de encuentros ayuda a ese objetivo», expresó en el acto de cierre de la jornada el ministro Julián López, dejando sentadas las diferencias de criterios que se expresaron en el encuentro y rescatando el trabajo que su cartera lleva adelante para capacitar a los distintos componentes de la cadena agrícola en el manejo de las buenas prácticas.
Por su parte, la doctora Gait consideró que hay trabajando en los estudios sobre el efecto de los agroquímicos y «ser cautos, no hacer solamente trabajos localizados, ni basarnos en encuestas, ni en estudios analíticos, si no -como dice la Organización Panamericana de la Salud, y en Córdoba hay muchos trabajos que se han hecho así-, que se basan en estudios serios, de ir al sitio, analizar el suelo, aire y agua, hacer una buena historia clínica y revisar paciente por paciente para
poder ver si hay relación de causa y efecto. Y buscar una población y una población control con la
misma cantidad de habitantes, pero sobre todo hay que medir también la orina, medir en sangre para saber si podemos encontrar esto, porque nadie va poder asegurar que si es ese producto o esa mezcla de productos o algún otro elemento que a veces hay, lo que afecta a la gente».
Nilda Gait advirtió también que todavía falta mucho por hacer en materia de capacitar y concientizar a los trabajadores directamente involucrados con el manejo de agroquímicos: «Seguimos viendo, inclusive en lugares privados, muchos aplicadores que siguen revolviendo con
las manos sin guantes, que siguen soplando las boquillas, que no usan delantales, ni guantes ni
botas. Si tenemos buenas prácticas y cumplimos la ley, y si tenemos dudas consultamos a
los centros de asesoramientos toxicológicos, podemos evitar muchos accidentes».
El ingeniero Fernando Lagos, miembro de la Mesa de BPA y dirigente ruralista, consideró que la convocatoria fue muy importante para mostrar a la gente de la comunidad y de la zona, que haciendo bien las cosas el riesgo que corre toda el área urbana es muy baja. Y consideró muy importante la presencia de grupos ecologistas. «Los invitamos desde el comienzo de la organización y por suerte vinieron, porque tuvieron posibilidad de intervenir con varias preguntas y el acercamiento entre las partes es el camino que tenemos que recorrer. Confío en que dialogando, en algún momento comprenderán que estamos trabajando a conciencia».
Martín López, estudiante de 4º año de Ingeniería Agronómica, expresó su satisfacción por haber participado del encuentro, dado que le permitió observar primero los aspectos técnicos de la demostración de los alcances de la deriva y luego escuchar a «muy buenos disertantes». Y manifestó no estar de acuerdo con la postura de los ambientalistas que se oponen a la utilización de agroquímicos.
También el doctor Ricardo Meirotti, secretario de Fiscalización y Control del Ministerio de Agricultura Provincial, destacó los resultados de la jornada, al tiempo que abogó por intensificar el trabajo de divulgación de las buenas prácticas para evitar las sanciones a productores y aplicadores. «La multa debe existir, pero el sistema debe ser inclusivo», enfatizó.
Y mencionó la pronta publicación de un libro sobre la producción agrícola sustentable, destinado a los niveles primario y medio. «Creemos que los grandes cambios pasan por la educación, ahí apuntamos», concluyó.
Transición hacia la agroecología
Ivana López, productora y profesional, dijo hablar desde su postura de productora agroecológica. «Son mamá de 3 niños, vivimos en el campo y creo que a los productores hay que mostrarle más de una alternativa. No considero que estén del todo mal estas jornadas, porque no podemos ser ilusos de pensar que de un día para el otro se van de dejar de usar estas prácticas, me refiero específicamente a las pulverizaciones».
Consideró, entonces, que se necesita una etapa de transición, pero que para eso hay que educar a la gente. «Obviamente yo no estoy de acuerdo con las pulverizaciones, pero si soy consciente que necesitamos educar a los productores para mostrarles que tienen otras alternativas».
A su juicio, «lejos de crear discrepancias hay que ponerse en el lugar del productor que hoy pulveriza porque no sabe trabajar de otra manera. Hay que asesorarlo en lo que es la producción agroecológica».
Jorge Vicario
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