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La ganadería quiere reflotar la producción mixta en la región

angusJavierweb

La cría de hacienda es una de las actividades que ha recuperado su rentabilidad, en el marco de un sector que, si bien tuvo una cosecha récord, lucha por volver a ser competitivo. Esperan un cambio en las políticas agropecuarias

La ganadería y en particular la cría de hacienda, es una de las pocas actividades que «levanta la cabeza» en el marco de un sector sumamente afectado por la caída de los precios internacionales y la pérdida de competitividad provocada por el desdoblamiento cambiario y la restricción de las exportaciones.
Paradójicamente, por el repliegue ganadero provocado por el crecimiento explosivo de la soja, Río Cuarto se sigue presentando como un importante centro de comercialización, con sólidas empresas consignatarias, una de las exposiciones rurales más importantes del interior del país y numerosos remates de reproductores de reconocidas cabañas.
Trabajan aquí cinco casas de remates ferias y se cuenta con un frigorífico habilitado para la exportación, mercado que, lamentablemente, se encuentra restringido por el Gobierno. La mayoría de los consignatarios da remates mensuales y algunos recurren a la venta on line, ya sea en Rosgan (Rosario) o con remates televisados desde la Sociedad Rural.
La industria frigorífica, en tanto, está buscando salir de la grave crisis que la afectó en los últimos años y que llevó a la pérdida de unos 15.000 puestos de trabajo, debido fundamentalmente al cierre de las exportaciones. Y también tiene problemas para atender al consumo interno, por la caída de los precios de los subproductos. El cuero, por ejemplo, se paga hoy la mitad que en octubre de 2014. El dirigente cordobés Daniel Urcía, vicepresidente de federación de frigoríficos de la Argentina (FIFRA), reconoció que se vieron obligados a cobrar el servicio de faena a entre $1 y $2,50 por cabeza.
Javier Rotondo, médico veterinario y presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, considera que la ganadería se está comportando como «un oasis en el desierto», aunque considera que, como en todo», el tema debe ser analizado de manera integral. «La verdad es que hay una especie de acomodamiento de precios, que sirve como incentivo a la producción, debido a una serie de factores. El primero es el tema de la oferta y la demanda. Cuando hay un producto como la carne que tiene un consumo más o menos estable y la oferta cae, es lógico que los precios suban. «Esos 12 millones de cabezas que nos faltan y de los que todo el mundo habla, hacen que hoy tengamos una oferta escasa».
Y como estamos en el país del «sálvese quien pueda», dice Rotondo, ocurre también que la ganadería está disfrutando de la fuerte caída del precio del maíz, que es un producto emblema de la Argentina y de nuestra región, lo que ha beneficiado al engorde de hacienda. «Entonces el productor que puede, porque el que se retiró de la ganadería es muy difícil que vuelva rápidamente, está utilizando ese maíz de bajo precio para transformarlo en carne».
Esta baja del precio del maíz benefició también al engorde a corral (feed lot), que los aprovecha para recuperar cierta rentabilidad con la terminación de novillos livianos. Al punto que en las zonas de mayor concentración frigorífica, como la provincia de Buenos Aires, se estaría faenando novillos demasiado livianos, incluso por debajo del Peso Mínimo de Faena que el año pasado se estableció en 300 Kg.
La referencia al bajo precio de los granos es oportuna para reflexionar acerca de la cosecha récord que este año se levantó en la Argentina. El Ministerio de Agricultura informó sobre una cosecha de 119 millones de toneladas de granos, donde la soja sigue dominando el ranking, en tanto que nuestra provincia levantó 31,5 millones de toneladas. Sin embargo, la caída de los precios internacionales y las distorsiones provocadas por la intervención del Gobierno en los mercados, hacen que los agricultores estén trabajando a pérdida y eso repercutirá en la próxima siembra. El maíz, otrora cultivo emblema de nuestra región, tendría una caída de entre el 30% y el 40% en superficie. Y gran parte de esas hectáreas volverán a la soja.
Debe decirse al respecto que, tal como ocurre en todas las actividades económicas, todo el mundo está pendiente del resultado de las elecciones presidenciales y el panorama maicero podría tener algún cambio en diciembre. No hay que olvidar que ese es el mes en que se define la siembra, ya que la mayoría de la producción en la zona es de maíz tardío. De hecho, los resultados de la primera vuelta habrían revertido favorablemente la intención de siembra en un 8%.

 

«Película completa»

 

«Pero siempre digo que hay que contar toda la película porque ahora tenemos este reacomodamiento de precios, pero allá por el 2007, 2008, el breve repunte de 2009 para volver a caer al año siguiente, con una acentuada liquidación de vientres, nosotros advertíamos que estábamos liquidando la fábrica de terneros que se está viendo hoy», afirma Rotondo.
Esto hizo que los precios de la ternerada se «fueran por las nubes» y en nuestra zona el otro día se pagaron $35 el kilo de un ternero de 200 kilos, que es bastante pesado. Y los livianos estuvieron arriba de los $43. «Esto era algo totalmente impensado meses atrás y habría que analizar por qué el productor paga ese precio. Si uno hace la relación de precios en un feedlot, por ejemplo, está en una situación de quebranto con esos valores. Si se vende el gordo a alrededor de $23 para consumo y hay que pagar $35 para reponer hacienda, no dan los números».
A su juicio, los invernadores están avalando esos precios por el cambio de expectativas, «porque hace unos 4 a 5 meses teníamos esta misma charla y no se podía pagar $24 la invernada cuando el gordo se vendía a $19. Pero la invernada que hoy se paga $34/$35 no sé si no la vas a vender a mejor precio cuando empiece el consumo de verano. Es como que el precio no tiene techo, aunque es improbable que haya cambios bruscos, porque el consumo está muy planchado. Ahora dicen que se está recuperando y en el último mes habría crecido un 3%. Empiezan los días lindos, vienen las despedidas de año y el consumo aumenta».
Considera también Rotondo que habrá que ver cómo cambia el negocio ganadero si el nuevo Gobierno elimina las retenciones al maíz. De hecho, explica, esto produciría un rápido aumento de la intención de siembra porque el campo no especula, pero si también se liberan las exportaciones y hay mayores ingresos para el país, «estaríamos creciendo globalmente y cada sector tendría su rentabilidad».
«La verdad es que a nivel mundial no se entiende cómo podemos estar restringiendo las exportaciones de un producto emblema como la carne. A los argentinos se nos conoce por la carne y por Maradona, no puede ser que no estemos exportando. Seguramente eso cambiará con el próximo gobierno», concluyó Rotondo.
Carlos Julio Echenique, nuevo presidente de la Asociación Civil «Centro del Sur y Comechingones», responsable de la lucha contra la fiebre aftosa en la zona, dijo que en las estadísticas de faena y las últimas campañas de vacunación, se observa que hay una lenta pero sostenida retención de vientres, por lo que –de a poco- podrían recuperarse, al menos en parte, las cabezas que se perdieron años atrás.
Con respecto a la caída de las exportaciones, el dirigente recordó que Argentina está exportando apenas el 4% de su producción, por lo que el 96% se destina al mercado interno. «O sea que si se abrieran las exportaciones, como hoy existe esa expectativa, no tendríamos carne para exportar».

 

Jorge Vicario
PUNTAL TRANQUERA ABIERTA