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Entre la euforia amarilla y la esperanza naranja

JavierRotondoWebEstamos a dos días de un hecho histórico para nuestra joven democracia. La primera segunda vuelta electoral de la historia argentina; y el sector agropecuario lo vive con mucha expectativa, al igual que toda la sociedad.
Con la esperanza de un cambio profundo, luego de más de una década de políticas muy nocivas para el engranaje productivo del país, los productores agropecuarios llegamos a esta instancia con la enorme responsabilidad de hacer sentir nuestra voz con la herramienta más contundente en estos momentos: el voto.
Dos candidatos llegan a esta recta final, representando a modelos muy distintos y antagónicos, según ellos mismos manifiestan. En manos de cada elector quedará elegir lo que se crea mejor para el futuro.
Pero la realidad más importante es que los argentinos ya dimos un mensaje claro el pasado 25 de octubre. Y ese mensaje tiene más que ver con el hartazgo por las formas de aplicar políticas de este gobierno, que por el fondo de las políticas en sí.
Los argentinos nos cansamos de la lógica amigo-enemigo, de la imposición de ideas, del discurso tribunero de patria- anti patria, utilizado para descalificar a nuestro sector en incansables oportunidades. Y el campo ha sido y sigue siendo, un generador impresionante de movimiento en el interior y, por sobre todas las cosas, de dignidad, de esfuerzo y compromiso con la patria.
En ese marco, el candidato que representa al oficialismo nada en la tempestad de decir que es el cambio en la continuidad, indefinición que lo ha llevado a punto tal de perder la absoluta identidad en sus propuestas, teniendo que llevar la pesada ancla del pasado.
En la otra vereda, el candidato opositor, se plantea en las antípodas de los últimos tiempos, diferenciándose claramente del relato de la «década ganada».
Como representante de los productores agropecuarios, sería irresponsable manifestar abiertamente una posición electoral, debido a que somos muy respetuosos de la voluntad popular. Solo aclaramos que no le firmamos ningún cheque en blanco a ninguno de los candidatos, si no que exigimos que podamos poner en agenda la crítica situación del sector en general y de las economías regionales en particular, y allí estaremos nosotros dispuestos a aportar lo que el sector siempre ha dado, cada vez que ha tenido señales claras y de previsibilidad.
El país que viene se debe construir con un gran llamado al diálogo de todos los sectores y la búsqueda imperiosa de consensos que nos lleven no a un crecimiento espasmódico, sino un desarrollo integral de todos los sectores de la Argentina.
Que luego de la euforia y la esperanza de estos próximos dos días, podamos tener una transición y una alternancia en los gobiernos más normal. Y que la anhelada concertación nacional al fin llegue y se vivan tiempos de paz, trabajo y armonía.

 

Javier Rotondo
Presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto
(Nota de opinión en PUNTAL TRANQUERA ABIERTA)