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Etchevehere: «Más allá de las medidas, lo importante es la confianza que se genera».

Etchevere

Para Luis Miguel Etchevehere (SRA), el rápido cumplimento de la promesa de eliminar retenciones ayuda a creer y alienta a incrementar la producción
El presidente Mauricio Macri cumplió rápidamente sus promesas de eliminación y reducción de retenciones, y de terminar con el desdoblamiento cambiario. También se comenzó a desmantelar el sistema de trabas a las exportaciones , completando un «combo» que le ha cambiado el humor al sector agropecuario y ya empieza a notarse a nivel comercial y en la siembra de granos gruesos, a punto de concluir. Se estima que el verdadero impacto de las últimas medidas económicas se notará fundamentalmente en la próxima siembra de trigo.
Para Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina, esto es una buena noticia, no sólo para el campo sino para el país, y sobre todo para los pequeños pueblos del interior del país que viven de la producción agropecuaria y agroindustrial. «Esto es vital para que haya movimiento económico, para que haya inversión y generación de empleo, arraigo sobre todo: que la gente no se vaya más del campo», dijo en declaraciones a Valor Agregado, el programa de FM Libre. «Y se pone en marcha este sofisticado y eficiente sistema de producción de alimentos que tiene la Argentina».

-Logrando así el tan deseado valor agregado.
-Ese es el gran desafío. El otro día en Pergamino el presidente Macri nos pidió que dejáramos de ser el granero del mundo para pasar a ser el supermercado del mundo. A los granos, nos los vienen a comprar. A los alimentos hay que salir a promocionarlos y a venderlos por el mundo. Eso es un gran desafío que debemos enfrentar juntos nosotros, como sector privado, y el Estado.

-Desafío que hay que encararlo urgente.
-Seguro. Ya estamos viendo con el Ministerio de Agroindustria como podemos ir trabajando para satisfacer la demanda de alimentos que hoy tiene el mundo. Argentina está llamada a ser uno de los grandes proveedores de alimentos sanos y de alta calidad, y que son producidos de una manera amigable con el medio ambiente. En los últimos 30 años hemos reducido en un 50% la emisión de gases de efecto invernadero, gracias a la siembra directa. También bajamos en un 60% el consumo de combustibles fósiles y los estamos reemplazando de a poco con los combustibles renovables, como son el biodiesel y el bioetanol. Todo eso colabora para promocionar los alimentos argentinos a nivel internacional.

-¿Qué medidas gubernamentales estarían faltando para el despegue se concrete realmente.
-Más que medidas, lo que realmente importa es la confianza. Que vos sepas que vas a sembrar con reglas claras y que sean las mismas que tengas a cosecha. Que un candidato haya estado los últimos dos años con los equipos de los tres partidos que conforman Cambiemos, trabajando con los técnicos del campo para hacer sus plataformas con mucho nivel de detalle, y que una vez en el Gobierno haya cumplido con las cosas que prometió, eso genera una confianza muy importante en la gente que invierte y que arriesga, que tiene espíritu emprendedor y es la que, en definitiva, genera empleo. En esa lógica, uno puede planificar al futuro, porque vemos que realmente hay vocación por hacer bien las cosas y desde el campo creemos que podemos ayudar a mejorar la calidad de vida de los argentinos.

-Algo prácticamente inédito en la Argentina, porque nos han hecho tantas promesas incumplidas.
-Así es. Pero hay que reconocer que no sólo fue Macri el que trabajó de esa manera. También la gente de Margarita Stolbizer, Pino Solanas y otros partidos de la oposición, escucharon al campo y lo tuvieron en cuenta en sus plataformas electorales, algo que nunca hizo el oficialismo.

-Ahora habrá que ver cómo se reacomodan algunas actividades que son altamente dependientes del precio de los granos, como son la lechería y los criaderos de porcinos y aves, por ejemplo.
-Por supuesto. Sabemos que la gente de Agroindustria está trabajando para acercarle una propuesta al sector lechero y que van a estar encima de todo lo que sea la competitividad que tiene que tener cada sector, para que todas esas actividades puedan seguir produciendo y a muy buen ritmo. El caso de la lechería es sumamente complejo porque no sólo se le complicaron los costos por el precio del maíz sino que están muy bajos los valores internacionales, algo que no pasa en muchos sectores.

-Y cómo están viviendo este Niño que hasta ahora se ha descargado con lluvias que son todavía mayores a las esperadas para la época.
-Bueno, eso forma parte de los riesgos que tenemos que asumir los productores, como son también los riesgos de marcado. Tenemos que trabajar con esto y lo estamos haciendo. Acabamos de volver de la conferencia por el cambio climático donde se logró un nuevo compromiso para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que es uno de los factores que influyen para que fenómenos como los que ocasiona la corriente del Niño se estén dando con mayor intensidad. Eso condiciona la producción en alimentos y puede poner en riesgo la seguridad alimentaria a nivel mundial.

-Son riesgos naturales.
-Sí, y los asumimos. A diferencia del riesgo político, que tratamos de que no exista o que sea neutro. Pero debemos decir también que ya estamos trabajando con el tema del seguro agrícola, para poder hacer frente a estos fenómenos climáticos que son cada vez más fuertes y se dan con mayor frecuencia. Son herramientas que en la mayoría de los países se utiliza y sobre todo en los que se destacan por su producción de alimentos. No hay país en el mundo que tenga un Estado con capacidad para hacer frente por sí solo a una catástrofe climática. Para eso existen los seguros de riesgo, que cuentan con grandes capitales y estrategias de inversión para manejar este tipo de siniestros.

-La gente sufre también el riesgo de las remarcaciones de precios, que pasa en muchos rubros y, entre ellos, el de la carne.
-No puede ser que el precio de la hacienda en pie siga bajando y la carne en los mostradores sea cada día más cara. Por eso apelamos a la responsabilidad de los demás eslabones de la cadena, sobretodo supermercados y carnicerías, para que también bajen los precios al público. Ya es sabido que cuando el precio de la hacienda pega un salto, la carne aumenta, pero ese valor al público después no baja más, aunque los animales pierdan precio.

-El Gobierno está amenazando con importar carne.
-Pero eso no es ninguna novedad. El asado uruguayo se importó en la Argentina hasta el31 de enero de 2012 y después se cerró. Yo soy entrerriano y hasta entonces era habitual ver asado uruguayo en las carnicerías y en los supermercados, y es una cuestión natural: si da el tipo de cambio y se cumplen las normas sanitarias.

-Y es tan bueno como el nuestro.
-Si, por supuesto. Es muy buena carne.

Jorge Vicario
[email protected]