
Desde el IERAL de Fundación Mediterránea y el Ministerio de Agricultura de Córdoba, se advirtió que la lechería pasa por su momento más grave desde los 90. «Hacen falta medidas que atenúen el fuerte shock externo», dijeron
La rentabilidad proyectada para el actual ciclo 2015-2016 es la que cabe esperar de la peor crisis que atraviesa la actividad tambera desde fines de los 90, según una publicación conjunta del IERAL de Fundación Mediterránea y el Ministerio de Agricultura y Ganadería del gobierno de la provincia de Córdoba.
Los responsables del análisis son los economistas Juan Manuel Garzón Nicolás Torre Francisco Bullano quienes consideraron que «del análisis realizado respecto a la rentabilidad esperada en el ciclo 2015-2016» para los tambos «surgen al menos dos conclusiones importantes».
«En primer lugar, todo indica que se trata de la crisis económica más importante que atraviesa la actividad desde fines de los ’90 hasta la actualidad, período que cubre el trabajo realizado», indicaron.
Mientras que «en segundo lugar, corolario de lo anterior, se requerirá del nuevo gobierno (en sus dos niveles superiores) un monitoreo cercano de la evolución de la situación de los mercados (interno y externo) de leche cruda y productos lácteos, a los efectos de identificar rápidamente cambios de tendencia y momento en que la crisis empieza a ser revertida».
«Será necesaria la instrumentación de medidas que atenúen el fuerte shock externo que ha sufrido la cadena, que fuera subestimado por el anterior gobierno, que hizo muy poco paracontener el efecto expansivo de la caída del mercado internacional, pero que está mostrando toda su virulencia en el 2016», aclararon.
Explicaron que recae «con mucha dureza en particular sobre su eslabón más débil que son los tambos» y «esto implica por caso cumplir rápidamente con los pagos de los subsidios prometidos y también evaluar la posibilidad de extenderlos por algunos meses más, hasta que la demanda de leche cruda adquiera la tonalidad y firmeza suficiente como para impulsar una recuperación significativa de su precio».
Mientras tanto, y en paralelo, «el desafío de los tambos pasa a ser, como siempre, la evaluación permanente de decisiones y cambios que permitan incrementar la eficiencia productiva y reducir el costo de la gestión administrativa, comercial y financiera del establecimiento».
Al abordar el análisis de la rentabilidad de la lechería bovina durante los últimos 16 ciclos productivos entre las campañas productivas 1999/00 y 2014/15, el flujo de fondos en pesos constantes de la unidad productiva testigo que opera en las proximidades de Villa María (Córdoba) promedió el 9% anual, en tanto, la que opera en inmediaciones de Brinkmann fue de un4,8% anual.
«Esta rentabilidad no fue estable a lo largo de todo el período, observándose períodos con repetidas tasas por encima de la media, como el etapa 2002-2008, y períodos con tasas sistemáticamente por debajo de la media, como la etapa 2011-2015», indicaron.
Siempre en rojo
En tanto, del análisis realizado respecto «a la rentabilidad esperada en el ciclo 2015-2016, bajo diversos escenarios posibles, se observa que la actividad tambera no lograría escapar bajo ninguna situación a rentabilidades en terreno fuertemente negativo».
Para el caso del tambo en la cuenca lechera de Villa María el ROA 2015/2016 en un escenario de precios «base» y en que no cobra los subsidios prometidos por el gobierno sería de -10,2%, «mientras que pudiendo cobrarlo sería de ‐8,3%».
«Será necesaria la instrumentación de medidas que atenúen el fuerte shock externo que está sufriendo la cadena y que recae con especial dureza sobre el eslabón más débil de la cadena: los tambos», manifestaron los autores del informe.