Ante la crítica situación que atraviesa la industria láctea, el presidente de la mesa de Productores Lecheros de Santa Fe, Marcelo Aimar, advirtió ayer que «si seguimos a este ritmo vamos derecho a tener que importar leche».
«Hoy no se exporta nada porque no hay leche, y si seguimos con este ritmo vamos a terminar importando», alertó el dirigente y sostuvo que «no hay materias primas para fabricar queso y manteca».
Asimismo, admitió: «Los productores no hemos sabido cambiar esta historia» y sostuvo que «el Estado es el que no regula esta situación».
«Cuando uno llega a un cierto nivel que llega a tirar la leche porque ya ni le conviene producirla, es lamentable. En la última protesta la hemos regalado», sostuvo el dirigente en declaraciones a Radio El Mundo.
Informó que este jueves habrá una reunión en el Ministerio de Agroindustria para analizar la crisis e intentar encontrar soluciones.
En los últimos días, la empresa láctea Mastellone Hermanos, comercializadora de La Serenísima, comunicó que a mediados de año cerrará la planta clasificadora de leche cruda ubicada en la localidad santafesina de Rufino y ofreció trasladar a otros establecimientos a los 17 empleados.
En un comunicado, la firma dijo: «Lamentablemente, durante los últimos años, la conjunción de varios factores provocó una importante caída en la producción nacional, afectando el nivel de actividad de todo el sector en general y de nuestra empresa en particular».
Durante 2016, se cerraron 460 tambos en toda la Argentina -el doble que lo habitual- y la producción láctea registró caídas de entre 10 y 11%.
El año pasado, la Argentina produjo 9.500 millones de litros, una cifra menor a lo procesado en 1998.
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