Inicio Sección Destacada “Los bovinos están más adaptados al frío que al calor”

“Los bovinos están más adaptados al frío que al calor”

 

Carlos Peñafort (CREA – UNRC) manifestó que en verano hay que proteger de las altas temperaturas tanto a los trabajadores cuanto a los animales. “El agua y la cobertura del sol, son indispensables”, dijo

El doctor Carlos Peñafort, coordinador técnico del CREA Región Centro y docente de Producción Bovina de Carne en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), dijo que en los meses de verano el productor debe procurar que ni sus trabajadores ni sus animales queden expuestos a las consecuencias de las altas temperaturas y la radiación solar directa en las horas centrales.  De 11 a 16 horas, precisó, no deberían realizarse tareas (trabajo con hacienda, por ejemplo) a pleno sol y generar las condiciones para que tanto los trabajadores cuanto los animales tengan agua potable disponible y acceso a la sombra.

Explicó el doctor Peñafort que el calor de esta época incide no sólo con la productividad de la hacienda sino también con las personas que trabajan con ella, porque no están exentas de los avatares del ambiente, y es una preocupación “para quienes estamos relacionados con la producción agropecuaria, sobre todo ahora que se conversa sobre la disminución de la capa de ozono de la atmosfera”.

Manifestó al respecto que las vacas de tambo son las que sufren más fuertemente las consecuencias del calor. “En general, los bovinos están más preparados para el frío que para el calor. Son animales que tienen una gran cuba de fermentación, que es el rumen. Entonces las vacas de tambo que producen leche y para eso necesitan comer muy bien, se ven sumamente afectadas en su producción”, afirmó Peñafort, en declaraciones a “Valor Agregado” –el programa agropecuario de Radio Río Cuarto-, por lo que se debe hacer todo lo posible por mitigar los efectos del calor para que puedan producir correctamente.

Para ello, consignó, una vaca lechera no puede estar sin agua fresca disponible y también algo de sombra, y se recurre también a ventiladores y sistemas de micro aspersión para refrescarlas y activar un mecanismo que ellas tienen en la piel para disipar el calor. “Esto es muy importante porque el bienestar en la vaca lechera es central para tener una buena producción de leche”.

 

Hasta protector solar

 

En cuanto a los cuidados que hay que tener con respecto a las personas que trabajan de sol a sol en el campo, el doctor Peñafort consideró que los productores conocen muy bien esta situación y por eso se levantan temprano y el trabajo  con hacienda se hace mayoritariamente con “la fresca” como se dice.  El horario más crítico es  de las 11 de la mañana a las 4 de la tarde. “En pleno enero, inclusive durante febrero y yo diría que también en algunos días de marzo, hay que tener muchísimo cuidado. Sobre todo, hay que hidratarse permanentemente, usar ropa clara y  cubrirse bien la piel. Y aunque parezca raro para el trabajo rural, cada vez se recomienda más el uso de protector solar en la piel”.

“Yo sé que esto de usar cremas protectoras puede producir algún escozor a quienes no están acostumbrados, pero el cuidado de la piel es muy importante porque se trata de un órgano que hay que cuidar y prevenir trastornos en ella. Por eso lo de estar cubierto con ropa clara, como hacen los beduinos en el desierto ¿no? Esto hace que se regule mejor la temperatura corporal, se transpire menos y uno se sienta más fresco”, añadió el profesional de CREA y la UNRC.

Aclaró entonces que estas recomendaciones son válidas también para la gente que maneja  maquinaria agrícola, que aunque puedan tener aire acondicionado, en algún momento tienen que bajarse. Allí son válidas también estas recomendaciones.

“El vincularse con el sol y el calor, lo tienen muy claro las personas que trabajan en los sistemas como los frutícola o  vitivinícola (entre otros). Uno los ve totalmente cubiertos para trabajar al sol. Ya tienen cultura en esto. Por eso es importante que aquí tomemos este ejemplo”, recalcó, para agregar que primero se busca crear el hábito, la buena práctica, y después se va transformando en algo cultural, donde cuidar su cuerpo y cuidar a sus animales se vuelve algo natural. “Ni te digo en los cerdos o en la avicultura, donde hay muchísima mortandad por los golpes de calor”.

Destacó Peñafort que las consecuencias del calor y la manera de contrarrestarlas es una importante línea de trabajo de muchos grupos de investigación, en los últimos años.

Los bovinos de razas europeas como Angus, Shorthorn o Hereford, o las continentales, como Limousin o Charolais, están más adaptados para el frío que para el calor. Hay que tener en cuenta que la temperatura de confort térmico de estos animales está entre los 10 y los 21 grados centígrados. A partir de ese máximo, ya hay algún cambio en su gasto energético de mantenimiento, en el consumo voluntario y en su comportamiento.  Las cebuinas (Brahman, Nelore, Brangus y Braford entre otras) y Sangas africanas (Tuli, San Ignacio, Bosmara, entre otras) en cambio, están más preparadas para temperaturas más altas: entre 12 y 27 grados. Recién a partir de allí empiezan los mecanismos para refrigerarse”.

Dijo además que el principal mecanismo que tienen los animales para combatir el calor, es dejar de comer. “Cuando salen de su zona de confort, empiezan a dejar de comer porque la comida les genera calor. Y eso ocurre con suma facilidad en esta zona y en esta época. Un bovino con una temperatura superior a los 30/33 grados es capaz de consumir un 10% menos de alimento. Como caso extremo, hace 2 años se dio el caso de una feria en un día de remates de hacienda con una temperatura muy alta, donde murieron cinco animales”, enfatizó, para añadir que no ocurre lo mismo con las bajas temperaturas, que en nuestra zona suelen ser de apenas unos grados bajo cero en pleno invierno.

Cada vez más se estudian y se conocen efectos de la temperatura sobre la productividad en los bovinos de leche y de carne. En producción lechera esta mucho más avanzado, el uso de sombras artificiales es muy común en los tambos. En la producción de carne, sobre todo al oste y norte de nuestro país, se tiene muy en cuenta la provisión de sombra en los sistemas intensivos de producción de carne.  Hay un trabajo de investigación realizado en EE.UU. que muestra el cambio de comportamiento en el consumo de pasto en distintas razas y sus cruzas.

Dijo finalmente que “al clima no lo podemos controlar, pero si podemos accionar para prevenir los efectos extremos del mismo y esto depende de cada uno de nosotros”.

PUNTAL Tranquera Abierta

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here