Hace exactamente un año, la Sociedad Rural de Río Cuarto se expresaba mediante un comunicado para plantear la necesidad de poner sobre la mesa, analizar y discutir el destino de los fondos que cada ganadero aporta obligatoriamente para la promoción de la carne vacuna. Esos recursos, que se extraen de cada animal que se envía a faena, están destinados al Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva) que organiza una serie de acciones, tanto en el país como en el exterior, con el fin de difundir las virtudes del consumo de cortes bovinos. Pero esa descripción general exige detalles cuando se analiza el monto que se recauda por año. Es que, por ejemplo, en 2024 se faenaron unas 14 millones de cabezas, lo que representa una caída del 4% respecto a 2023, o 500 mil animales menos. Si se tiene en cuenta que por cada uno el productor paga $834 con destino a promoción, la cuenta arroja un resultado final de 11.500 millones de pesos. Casi $960 millones mensuales.
Por eso es imperioso saber con detalle qué destino tiene todo ese dinero y cómo se definen los objetivos porque, además, es un costo extra para cada ganadero del país. Hace un año nos preguntábamos qué recibe a cambio el ganadero.
Lo pedimos a comienzos de 2024 y hasta aquí no tuvimos respuestas. Y cuando no hay claridad se alimentan la suspicacias. Por eso ahora no es extraño ver el planteo de otros actores de la cadena. Tal vez si se hubiese brindado la información requerida y se hubiese puesto a disposición de quienes aportan ese dinero a diario, muchas tensiones se hubieran evitado. Tal vez todavía no sea tarde.