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El rumbo está marcado, es la hora de la sintonía fina

El presidente de la Nación, Javier Milei volvió a reafirmar los pilares centrales de su política económica durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso. Remarcó el logro del equilibrio fiscal, el control de la base monetaria ampliada y el combate a la inflación como política central, con un gran rédito político en el primer tramo de gestión. Destacó además la baja de impuestos, la desburocratización de procedimientos y trámites y el recorte de los gastos del Estado. Finalmente combinó algunas de esas variables para destacar que el equilibrio en las cuentas se logró esta vez bajando gastos y no subiendo impuestos.
Ahí radica parte del respaldo que viene mostrando el Presidente en sus primeros 14 meses de gestión: baja fuerte de la inflación y menor presión tributaria. Claramente ambos caminos no están terminados, ni mucho menos. Pero es un sendero que la Argentina necesitaba imperiosamente recorrer. Se podría agregar también que la menor inflación se logró en paralelo a un sinceramiento de precios relativos, totalmente distorsionados. También allí restan avances. Pero en todos los casos el rumbo está claro.
Sin dudas que en el recorrido hubo costos. Se sabía que nada sería fácil cuando se observaba el contexto sombrío en que estaba el país a fines de 2023. Vale recordar las decenas de pronósticos sobre el futuro de Argentina y raramente alguno era alentador para el corto plazo. Y en ese tránsito, todavía queda mucho por afrontar.
Pero con una macroeconomía más ordenada, una inflación con tendencia a la baja y una actividad económica que lentamente y por sectores empieza a hacer pie, es imperioso ahora empalmar con políticas de crecimiento y desarrollo, que vayan colocando en el centro de la escena a los sectores productivos.
Concretamente el sector agropecuario celebró la baja de retenciones temporarias, pero es necesario dar un paso más y que no haya vuelta atrás: que de temporarias pasen a permanentes y que además se elabore al menos un cronograma de baja hasta eliminar definitivamente los derechos de exportación. Eso daría una respuesta inmediata de los productores, como las que ya ocurrieron en el pasado, con un salto notorio en la producción. La coyuntura muestra que con las lluvias ocurridas en las últimas semanas y las pronosticadas hacia adelante, muchas zonas podrían estar confirmando miles de hectáreas de trigo. ¿Cómo sería esa reacción si se le quitaran las retenciones ahora, para terminar de empujar el envión del clima?
El Presidente destacó la baja temporaria de los derechos de exportación y mencionó que “ya los vamos a eliminar”. A diferencia de otros gobiernos, esta vez el Ejecutivo parece tenerlo en mente y además compartir la necesidad. Hay que avanzar porque los resultados serán más que positivos.
En su discurso también remarcó las reformas en marcha y las que estarían por venir. En materia tributaria se hace imperioso pensar en cambios estructurales, más allá de las retenciones. Y eso debería incluir también a provincias y municipios. Simplificar y erradicar la doble o triple carga impositiva no puede seguir siendo una materia pendiente.
En materia laboral también es hora de actualizar las reglas. En un mundo que gira a altas velocidades no se puede seguir con un marco normativo que en general tiene 50, 60 y hasta 70 años. En la Era de la Inteligencia Artificial y los robots humanoides, quien no esté decidido a caminar hacia el futuro corre riesgos de quedar preso en el pasado.