El ruralismo exige que SanCor cubra su deuda con los tamberos

El presidente de CRA, Dardo Chiesa, dijo que no puede ser que el acuerdo no contemple a los productores. Rotondo dice que Atilra y las grandes empresas agravaron la crisis que sufre el sector
En momentos en que SanCor se apresta a recibir 450 millones de pesos del Gobierno nacional, como supuesto préstamo para ayudarla a salir de su última crisis financiera, los productores lecheros se sienten discriminados porque en ningún momento se planteó la exigencia de que se regularice la deuda que la empresa cooperativa mantiene con ellos.
Para Dardo Chiesa, presidente de CRA, es un despropósito que se destine tanto dinero para salvar a una sola empresa “cuando prácticamente la misma plata se iba a destinar a la emergencia agropecuaria nacional”.
Aclaró, no obstante, que los productores son conscientes del problema social que se genera en los pueblos cuando desaparece una cooperativa. “Entendemos que se debe buscar un equilibrio pero si hay una solución, ésta debe ser para todos. No sólo para los empleados. Si hay solución, que nos paguen la leche en tiempo y en forma y a un precio justo, porque ni siquiera están pagando el precio justo, el tambero trabaja a pérdida”, enfatizó, en diálogo con el programa Valor Agregado, de LV16 AM 1010.
Sumándose a las críticas generalizadas en contra de Atilra, el gremio que agrupa a los trabajadores de las empresas lácteas, Chiesa consideró que el aporte que estas empresas le hacen al gremio “es tan pernicioso, tan nefasto, que hay quien dice que se usó para hacer caer pymes. Y lo dice gente que es referente entre las empresas lácteas más chicas. Y algunos que ya no están más porque Atilra les embargó sus bienes y los llevó a la cesación de pagos por no haber pagado ese aporte”.
En cuanto a SanCor, recordó que se trata de una empresa que viene mal desde hace muchísimos años y “no debemos olvidar el tema Venezuela, que fue un verdadero salvavidas de plomo, y viene teniendo una mala disposición hacia los productores. Pero bueno, hay productores que se fueron de SanCor y hay otros que no se han podido ir y no están cobrando en tiempo y en forma”.
“Quisiera ver si ahora les pagan. Hay que ver qué hacen con esa plata, que viene del Fondear, que es un fondo del Ministerio de la Producción, no de Agroindustria, y dicen que va a un fideicomiso que vaya a saber cómo se conforma. Nosotros esperamos que se cumpla lo que nos dijo el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, de que el acuerdo contempla el aporte si se paga en tiempo y forma a los productores. Vamos a ver qué pasa porque tampoco creo que esa plata alcance para todos. El problema de SanCor es mucho más profundo que 450 millones de pesos”, concluyó.
Encerrada en un “círculo vicioso”

Javier Rotondo, presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto, advirtió que SanCor, durante muchos años la empresa emblema de la lechería en la Argentina, ha venido teniendo problemas financieros derivados no sólo de la crisis recurrente que sufre la lechería sino también por algunas situaciones particulares que conformaron un “círculo vicioso”, como sueldos onerosos, un sindicato que no estuvo a la altura de las circunstancias y la caída de precios de los últimos años.
“Hoy se habla mucho del salvataje de la empresa sin comprender que se ha sobrepasado el límite de sostenibilidad. Una empresa mediana a grande como SanCor debería procesar 2000 litros de leche por empleado, como ocurre –en promedio- a nivel mundial, pero ahora está en 400 litros por empleado. O sea que hay una sobrecarga laboral que configura una situación más que problemática. Y ahora recibe esos 450 millones de pesos, que se suman a lo que ya recibió en la década pasada y al acuerdo espurio que se logró con Venezuela y que terminó por llevar a la empresa a esta situación”, explicó Rotondo en diálogo con Tranquera Abierta de PUNTAL.
Destacó Rotondo que, en el marco de esta crítica situación, los tamberos que le siguen entregando o le entregaban la leche, se encuentran con que no la pueden cobrar. “Y mientras todo el mundo está hablando de salvar la situación de sus 4.000 empleados –que es un problema real, al que hay que atender- nadie dice quién le va a pagar a los tamberos, que vienen arrastrando una larga crisis de precios y, en muchos casos, se encuentran afectados por las inundaciones. Todo eso configura una situación desesperante y de quebranto para muchos de ellos”, señaló, para añadir que por estos días se supo que sólo en Laboulaye desaparecieron otros 10 tamberos, con lo que desde el sector primario queremos denunciar que “no hay respuestas para nuestros productores”.
“Nadie quiere que se pierdan puestos de trabajo, pero el gremio debería haber previsto de que con sus sobreexigencias a las empresas de manera casi extorsiva, la supervivencia de aquellas no era viable”, afirmó, para considerar que también las demás grandes empresas –no sólo SanCor- deberían hacer una autocrítica y reconocer que con su actitud permisiva perjudicaban a toda la cadena y que “esa pseudo industrialización de la que hablaba el gobierno anterior era sólo un espejismo”.

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