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Una Tormenta que deja al desnudo el alto riesgo de producir a cielo abierto.

La devastadora tormenta que cruzó una amplia franja del sur provincial en el arranque de la semana dejó a su paso un interminable inventario de pérdidas económicas que bien podrían equipararse a muchos años de esfuerzo realizado por productores ganaderos, agricultores o incluso de quienes se animaron a dar un paso más de integración en su proceso productivo y apostaron por galpones integrados de pollos, entre otros.
Es el riesgo permanente que corren todos los productores de campo y que muchas veces no es debidamente sopesado a la hora de trazar políticas públicas o simplemente lanzar análisis ligeros desde algún cómodo lugar distante de los potreros. De la noche a la mañana todo el esfuerzo puede quedar en el camino. Pero en el ADN del productor está el sacudirse el polvo, ponerse de pie y volver a caminar y trabajar. Como siempre se remarca, lo único que sabe hacer el productor argentino es producir, y lo hace con alta eficiencia a tal punto que pese al cúmulo de restricciones y políticas adversas, sumadas a las inclemencias del tiempo, logra ser uno de los más competitivos del planeta.
La tormenta del lunes cruzó desde Sampacho, Bulnes, Moldes hacia la ruta 35 rumbo a San Ambrosio y Paso del Durazno, pasando por Charras. Allí se vieron las peores imágenes. Un viento con mucha fuerza que sopló durante mucho tiempo combinado con granizadas importantes y una lluvia que en algunos lugares sumó hasta 80 milímetros en poco tiempo, causaron daños totales en algunos campos.
Por eso desde la Sociedad Rural de Río Cuarto se comenzó rápidamente a trabajar para lograr un detallado relevamiento de las pérdidas y elevar los informes pertinentes a las autoridades para que actúen de inmediato y puedan brindar la ayuda correspondiente.
Para eso se solicita a los damnificados por el temporal que presenten la información y registro fotográfico o audiovisual correspondiente sobre los daños ocasionados al mail [email protected] Toda la información será presentada en el menor tiempo posible a las dependencias pertinentes.
Se sabe que nada podrá devolver todo lo perdido como ocurre cada vez que hechos de estas características suceden. Pero el acompañamiento y las respuestas permitirán morigerar los daños. Allí también es imperioso retomar un viejo planteo por un seguro multirriesgo que sigue demorado en la discusión y que podría ser una herramienta más para evitar que una tormenta de estas características deje en el camino a muchos productores.
Es deseable, también, remarcar la necesidad de seguir trabajando para que cada vez más se pueda dimensionar cómo el esfuerzo diario, la inversión y la apuesta por la producción y el trabajo suelen tener en el campo momentos de estas características. Por eso también se debe continuar alentando la interacción con los distintos niveles del Estado y la sociedad en busca de desterrar prejuicios que lejos están de la verdadera realidad de miles de productores argentinos, de todas las regiones.