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Competitividad: la mitad de los costos agrícolas, fuera del campo

Los gastos para la producción de una hectárea de maíz son mayores tranqueras afuera por la fuerte incidencia de las cargas impositivas y comerciales

El campo es uno de los sectores más competitivos que tiene la Argentina y el primero que se puso en marcha después de las últimas crisis importantes que tuvo el país. Sin embargo, la definición se concentra en lo que ocurre tranqueras adentro y no refleja el resultado final de una actividad que desde hace tiempo acusa el impacto de elevada presión impositiva y un alto costo en la comercialización de sus productos.

Es lo que refleja un estudio elaborado por la Fundación Fada en el que se pone el acento en cómo se reparten los costos en determinadas actividades del agro. Allí concluye que, por ejemplo en el caso del maíz, la mayor parte de las erogaciones deben realizarse puertas afuera. Mientras los costos estrictamente productivos representan el 45% del total, los de comercialización e impositivos reúnen el 55% restante.

En líneas generales, una actividad en la que en su estructura de costos, los comerciales e impositivos, representan el 55% de los gastos, denota un grave problema de competitividad.

En el caso de una hectárea de soja, siendo que dicha producción cuenta con derechos de exportación, el componente impositivo adquiere una mayor dimensión aún, mientras que con un menor flete, el componente comercial se reduce. “Esto refleja una política comercial y arancelaria errada para favorecer la competitividad”, señala el estudio de Fada.

De igual manera, se llega a una conclusión parecida, los gastos productivos representan tan sólo un tercio de las erogaciones totales que se hacen en una hectárea de soja.

“El campo es competitivo tranqueras adentro, el productor cuenta con disponibilidad de tierras, ha logrado adaptarse, innovar, ser productivo y sortear dificultades. Sin embargo, tranqueras afuera existen cuestiones que afectan negativamente a la competitividad, como lo son una inflación acumulada durante 15 años, los costos de transporte, la carga tributaria, los costos logísticos, estructuras gremiales obsoletas, la inserción internacional, las reglas de juego en constante cambio y el costo del capital”, destaca el estudio de Fada.

Al mismo tiempo, el informe destaca que el desafío inicial para mantener y potenciar la competitividad del campo no pasa principalmente tranqueras adentro, aunque haya cuestiones a trabajar allí, sino que “en primera instancia se deberían solucionar dificultades a nivel país”.

Por eso Fada recomienda entre las conclusiones del documento que “el Estado, junto a las empresas y los trabajadores, deben llegar a acuerdos que permitan mejorar la competitividad estructural del país, ya que es la única forma de generar empleo genuino y estable en el mediano y largo plazo”.

Entre los temas a abordar, según Fada, se destacan una política activa para reducir la inflación, monetaria y fiscal, pero con el compromiso del sector privado; mejora en la infraestructura: red ferroviaria, autovías, fluvial; costo de transporte: combinar de manera eficiente diferentes servicios de transporte, ligado a la mejora de la infraestructura. Fomentar el agregado de valor en origen. Reducir la carga tributaria en el precio del gasoil con efectos en el costo del flete. Y costos logísticos: altos costos logísticos están relacionados a los monopolios, el costo del capital, barreras a la entrada altas en algunos sectores, acuerdos gremiales extorsivos, entre otros. La mejora se logra mediante mayor transparencia, reglas de juego claras y mecanismos de control efectivos. Impuestos: revisión de la carga tributaria actual.

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